La poesía no puede ser explicada, de serlo termina en el campo del ensayo.

sábado, 25 de septiembre de 2010

El cumplimiento de la palabra dada

El cumplimiento de la palabra dada.JesRICART

Una ideologia por mas revolucionaria que sea no garantiza un futuro de concordia y cooperación si la ética no hace de gran territorio en el que se mueva la actividad de cada cual. De la ética y de los valores se habla tanto que se llega a perder el oremus del significado de ambas palabras. La complejidad de su definición se resuelve definiendo las bases ineludibles. Pedir personas éticas, y se presupone que honestas parece que se ha convertido en un imposible o es una demanda excesiva para las épocas de compromisos autorestringidos. Ni los demandantes están en condiciones de evaluar quienes son y no son éticos ni la ética se demuestra con un perfil fisico determinado. Una tendencia cultural dominante prioriza las oportunidades de negocios y la excitación de los mercados a crear relaciones humanas autenticas, transparentes y nobles.

Dar la palabra es algo constituivo del discurso relacional. Lo que diferencia el hablar por hablar, al hablar funcional es que este último adopta formas de compromiso con una u otra acción. La capacidad de cumplir con la acción prevista es lo que estabiliza a un sujeto como activo y al mismo tiempo como referente seguro ante los demás.

Por encima de los planes políticos en los que se piense o se sigan, por encima de las políticas de estado, por encima de las fuerzas de liderazgos y de las singladuras en las épocas mas cruciales de una historia, antes, después y durante el ejercicio de cada tesitura colectiva, cada individuo humano tiene que cumplir con sus dictados de conciencia y sus corresponsabilidades sociales. Bastaría que la ética ganara terreno, persona a persona, para que el mundo cambiara, dada su inconmensurabilidad, sería con la honestidad que se podria hacer la revolución de los pequeños gestos y por si no se sabe lo que es esto; bastaría con cumplir con la palabra dada (o retirarla a tiempo por reconsiderarla) para protagonizar una transformaron social de una envergadura impresionante.

La vida es una observación de campo que si se acota en esta cuestión especifica: la de cumplimiento o no con la palabra dada (desde el auto encargo de tareas o compromisos a las promesa de acudir a una cita) se puede hacer un balance elocuente de las capacidades individuales. Cada vez que alguien da su palabra y no la cumple no solo queda pintado por lo que es, es decir por lo que no es, sino desautorizado ante si mismo traumando a quien no ha correspondido al fallarle. Esa persona, la que ha quedado plantada, se resentirá para no contar no solo con aquella que le ha fallado sino con otras de las que sospeche que puedan fallarle aunque no tenga pruebas ni haya sufrido un precedente.

Los correlacionarios no dan tantas oportunidades para que una vez quede cada cual colocado en su lugar pueda salga de ahí rehabilitado. Cuando se averigua que alguien con quien se cuenta para algo falla y no solo eso sino que además no se disculpa por fallar , la cascada de acontecimientos emocionales posteriores no se hace esperar. Si bien una relación no queda rota tras un incumplimiento de una de las partes, sí queda suficientemente marcada para no ignorar lo que se puede esperar del otro.

La continuidad de las relaciones humanas depende directamente de la capacidad de relativizar (perdonar o pasar por alta) conductas erróneas, admitiendo que su potencial es mayor que sus déficits demostrados. De quien no se puede contar para determinadas acciones o consultas es mejor prescindir y recolocar las coordenadas de la relación en otro campo asumible. De hecho, nadie puede complacer y colmar en todo a otro; de hecho, las expectativas depositadas pueden ser las más exageradas. Entre el extremo de la máxima expectancia depositada y el otro extremo de la nulidad total de relación queda el vasto campo intermedio de relaciones sostenidas interesantes y útiles a pesar de sus déficits. Realmente no hay una sola relación humana que no sea deficitaria ya que los protagonistas que la componen son ellos mismos sujetos incompletos de cuyas faltas no siempre son conscientes pero que sin duda afectan a los resultados comunicativos y cooperativos.

La relación mas extraordinaria y todo el futuro que contiene empieza con unidades de trato muy sencillas. La espera de alguien y la comprobación de su ausencia no explicada deja un vacío interrogado. Tal vez la extrañeza durante unos instantes o puede que las primeras veces dure algunos días, sea como sea, el ausente que dio su palabra y se esfumó ademas de quedar retratado por lo que es, contribuye a una nueva capa de desconfianza general ante el otro genérico. Es así como se acaban sacando conclusiones sobre los demás y los grupos (étnicos o clasificados) de los demás. Hay un tipo de gente que no baila aunque haya aceptado el trato de una danza o de una relación.

La palabra dada es un eufemismo que refiere el compromiso establecido: desde acudir a un determinado lugar en un día y hora para hacer algo a un vínculo en un proyecto común para compartir una investigación, un debate o una exploración. La vida de agenda-dietaria pasa por apuntar cuantiosas citas de dos tipos: las regulares que ya están memorizadas y ni se apuntan por su repetición cotidiana (cenar en casa con los de casa o ir al trabajo al mismo lugar cada día) y las ocasionales, tanto mas necesitadas de apuntar cuantas mas sean. Se `puede estar en un periodo de intensidad relacional de la vida con multitud de citas para negocios o preparar acciones y en otro periodo de relajación relacional con pocas citas. Se puede experimentar que si bien la agenda es un instrumento organizador, su propuesta aceleradora no tiene porque ser tan útil. La velocidad de uno no tiene porque ser la velocidad de sus entrevistados. La superación de la agenda es una forma de desaceleración de la actividad planificada dejando para otras formas de contacto(las coincidencias entre ellas) el potencial de las relaciones. Desde que sabes que hay personas con las que no puedes planificar nada por su tendencia al incumplimiento y su falta de virtudes en la seriedad te libras de tu rol de pusher o de insistente o de proselitista dejando que cada cual siga su ritmo o cadencia. Eso reduce a la poca gente que ha probado su capacidad de palabra correr el riesgo de quedar con ella, para la mayoría queda el campo de coincidencias para hablar o tratar de lo que sea. Las nuevas tecnologías de la contactología han colocado en segundo lugar la cita para priorizar la comisión del acto. Ya no es tan significativo el orden de las cosas como la oportunidad de acceder a esas cosas. Es así que hay conversaciones que esperan que se pueden demorar por años porque en el momento en que tenían que haber sido dichas hubo elusiones o falta de sintonía. En general, hay experiencias que se demoran para otras ocasiones mas propicias. Es difícil no saber qué hacer con los demás. Los perfiles, ausencias o presencias, insistencias o delaciones, ya van dando las pautas para encontrar la manera por donde sigue una relación. Como que las relaciones no pueden aspirar por sistema a la comunicación total, dejarlas fluir es lo más prudente. En caso de duda consúltese con la almohada. Siempre hay algún momento de soledad para recapacitar sobre lo qué hacer con cada persona estimada o estimable que no haya estado a la altura de si misma ni del compormiso dado. Menandro decía que la noche siempre trae consejos.

En la gran ciudad la profusión de desajustes es de una magnitud tal que el perfil de la suerte consiste en sustituir unos por otros. La cultura relacional tambien ha hecho de la coincidencia o espacio de coincidencia (tomar una cerveza en los atardeceres en un determinado punto popular) la sustitución de la cita especifica para un compromiso concreto. Si te quieres encontrar con los demás o con tal o cual ya no es necesario acudir a sus casas basta con ir a ese punto de coincidencia, en el que generalmente en torno a mesas y bebidas se le va dando continuidad a una relación. La mayoría de relaciones se montan en torno a palabras y al hecho mismo de garantizarlas, más que en torno a planes rigurosos desde lo que decidir procesos activos cuya complicación o compromiso suelen ser disuasorios.

Lo que más orgullo puede dar a una persona de sí misma es no fallarle a nadie ,ser consecuente con la palabra que le ha dado, estar a la altura de lo decidido. Nadie mas que uno puede saber si cumple consigo mismo. No vale el evento en el que un encargado de colgar medallas se las cuelga a otro. Lo que vale es la convicción de ser quien se dice ser. Cumplir o no cumplir con la palabra emitida, esa es la cuestión. Ser o no ser a través de la palabra dada.

Sentimentalidad tras el amor no sintónico.

Sentimentalidad tras el amor no sintónico. El amor desajustado.JesRICART

La propuesta amorosa es una llamada permanente. Raramente hay quien la rechace al menos de una manera abierta y diga estar en contra del amor. Si la humanidad entera es tan amorosa se hace extraño comprobar tanta capacidad para el odio y para la muerte. Se ha dicho que el amor-odio son o es un ensamblado o una doble realidad no tan lejos una parte de la otra. La propuesta amorosa empieza en el momento en que alguien expresa su deseo de querer y ser querido por alguien a quien elige o le pone la mirada. Como se ve, ese planteamiento es una demanda formal en toda regla que irá a más o a menos según la correspondencia que se reciba. Las relaciones amorosas desde el mismo momento en que empiezan no están tan lejos de otra clase de relaciones humanas que negocian recursos y proyectos. La relación amorosa es una empresa sentimental pero también con una proyección material que donde encuentra mas acomodo y concreción es en la organización de un dueto convivencial. A lo que mas se teme es a una vida completamente solitaria y, por eso, se tiende a buscar la compañía y si es íntima tanto mejor. Sociológicamente, se da tanto este fenómeno como el de los singles que quieren continuar como tales después de haber pasado por sus experiencias caseras con otros y terminar un tanto decepcionados. Muchas viudas no quieren oír hablar de otra tentativa convivencial y otros/as que no tienen pareja no paran de decir que la buscan aunque a veces no hagan el menor esfuerzo para conseguirla por no decir que eluden situaciones relacionarias por fobia social. Del amor hay todas las teorías que se quiera inventariar y de su concreción convivencial también. Como que vincula dos personalidades distintas, con experiencias diferentes y orígenes distantes, el arco de variables es tal que lo mas probable es que cada interpretación unilateral no coincida con la otra. El uso plural de las conjugaciones a la hora de hablar es lo que sutilmente sugiere formas de consenso.

Los procesos amorosos entre dos, suman confidencias que pasan por una entrega considerable de palabras. Esas hacen de nexo de fusión aunque no hay una cantidad determinada de palabras con las que se pueda garantizar una fusión excelsa. Las palabras -como portadoras de significado pero también de esa energía de fusión- traen sentidos ambivalentes en tanto que se las usa en potencialidades diversas. Hay historias de palabras que funcionan por un lado desde la hipótesis en estado permanente y del otro, desde la efectividad demostrada. Ese plurivalor advierte a cada hablante de la multitud de registros desde los que se dicen las cosas y desde los que se escuchan. Plásticamente: ahí donde hay dos personas hablando puede haber al menos cuatro posibilidades diferentes de entender las cosas: 1.lo que se quiere decir y 2 lo que se dicho. Esto multiplicado por dos al ser dos hablantes.

En el cortejo amoroso, el/la amante en espera, antes de pronunciar las palabras declarativas de sentimentalidad, tiene que estar muy seguro/a de que lo qué dice es lo que le representa no permitiendo el menor detalle que se preste a engaño. Decirle a alguien que le quieres te puede vincular a esa persona toda la vida. No vale una subvocalidad (una especie de manera de cruzar los dedos escondidos tras la espalda) según la cual se añada un significado privado que no se le comunica a quien escuche la declaración. Si bien todo lenguaje remite a una doble experiencia: la del pensamiento que lo produce y la de la limitación escénica que lo proyecta en la frase concreta en la que sale, la honestidad individual es incompatible con decir aquello que no se siente. Otro asunto es el riesgo psicológico que se corre con cada compromiso con la palabra. Por mucho que el declarante quiera curarse en salud avisando a priori de los equívocos implícitos en la semántica por una cultura del alter ego que condiciona su traducción subjetivizada, tiene que preasumir la posibilidad de que lo que diga en el campo sentimental no va a ser entendido. Hay tanta necesidad de amor y de sentirnos amados que los humanos somos proclives a ultrainterpretar los significados de las palabras más allá de lo que dicen.

Se deja caer en hipervaloraciones del otro cuando sabe que como cualquier otro hablante dice mas de lo que puede asumir y como cualquier otro amante induce a una historia de amor superior a la que pueda corresponder.

Sea el que sea el lenguaje amoroso éste nunca está exento de equívocos, ya que una misma terminología ha sido usada desde tiempos lejanos con propósitos diferentes. El amor más sincero es el que no promete nada y el amor más honesto es el que se expresa en clave de condiciones, de hipotéticos resultados pues según concurra la conducta del otro seducido o amado. El lenguaje amoroso afirmativo de futuros es incrédulo y la honestidad empuja al condicional. Todo lo que pueda suceder sucederá si y solo si concurren unos determinados factores.

Ha sido habitual en un tipo de literatura tradicional poner la responsabilidad del lenguaje amoroso en el hombre (ese machista de mierda así tantas veces referido pero que sin embargo con sus pocas o muchas luces tomaba la iniciativa verbal para sacar a bailar a las chicas y tratar de llevarlas a las camas) como si la mujer no tuviera boca ni voz a través de las que expresarse. La cinematografía presentó a un prototipo de mujer floja y expectante, tímida y delicada,desprovista de iniciativa y sin expresion alguna de su deseo, no fuera que se la considerara una puta, preparada biográficamente para mantenerse en stand by a la espera de que un hombre se fijara en ella. Ese retrato es totalmente obsoleto. No debe existir un solo ejemplar de este perfil en toda Europa (o tal vez sí y estaríamos hipervalorando la liberación femenina de las viejas costumbres del sometimiento) aunque siga existiendo en otras latitudes. Pero ese retrato no solo da motivos de piedad por la mujer que no se autoafirmaba declarándose libre y con iniciativa para no pasar por una buscona sino que también los da para reconocer su infradesarrollo en su discurso expresivo. Mientras las mujeres no tomaron la resolución de buscar a sus partners en lugar de dejarse buscar por ellos el lenguaje de la seducción no cambió. Antes, se colocaban en la posición de hacerles creer a ellos que eran los verdaderos conquistadores, pero con su igualación de derechos adoptaron roles más vanguardistas. Desde lejanos tiempos sin embargo aun desde roles sociales marginales la mujer acababa disponiendo de su cuerpo. El hombre propone y la mujer dispone.

Con el nuevo lenguaje, el poder de la seducción está de ambas partes. El manejo de las palabras entre la discreción y la insinuación o la abierta declaración es lo que determina los roles. Todavía ella sigue esperando que la propuesta concreta la haga él, no sea que se la juzgue mal. En una primera cita, él que sabe que le toca esto no propone la frase concreta de pasar la noche juntos hasta que ella no de alguna pista de aquiescencia.

-He pensado que podemos pasar la noche juntos en la misma cama sin que tengamos que hacer nada especia -le dije antes de que pasara una hora a una chica tras la primera cita presencial que tuvimos-. Ok -dijo ella- La respuesta podía haber sido negativa, pero tampoco hubiera habido una segunda tentativa preparada para una siguiente cita. Como así sucedió en primeras y únicas citas de sondeo por las que pasé.

El amor, o más exactamente las formas amorosas, tiene muchísimas variables. Sus verbalizaciones tienen sutilidades sintácticas. Cuando en un correo de intimidad se pasa a decir cariño, amor mio, querido/a mía/o hay que contar en la emoción puntual de ese momento en el que se dice y en los límites de su potencialidad. Cuando de la otra parte se pasa de una carta a otra del “mi muy querido...” a la siguiente sin encabezamiento hay motivos para sospechar de la estabilidad sentimental del otro. La urgencia amorosa no es precisamente un indicativa de potencialidad o de flechazo lo puede ser de ansiedad y de una volición desordenada.

Definir una teoria amorosa universal es una empresa interminable e innecesaria. Es tanto como tratar de definir un canon de belleza o un patrón único para el deseo y el placer. La multiformidad humana, sus distintas inclinaciones e inercias para el goce y sus valoraciones diversas de la forma debidas a su propio polimorfismo hacen que fracasen las definiciones cerradas en este campo. En cada nueva historia de amor la os enamorados implicados les tocas redefinir en lo que están metidos. Si bien cada evento de intimidad evoca todos los demás que se hayan tenido con los que guarda un común denominador es en si mismo distinto. No hay un/a amante igual a otro/a ni una historia que repita la anterior. Hasta que no se inicia una intimidad fáctica con muchos ratos dedicados al placer, a las caricias y a los orgasmos, uno no reactualiza las reacciones de su cuerpo y las posibilidades fisiológicas de compromiso. La entrega sensorial no es un acto intelectivo, depende del atractivo de cada cuerpo y de sentirse cómodo en los brazos del otro..La idealización excesiva del partner va en contra del quántum de placer y sabotea la verdad de la relación.

Ortega dijo de Stendhal, nacido un siglo atrás, autor de De l' amour, que no llegó nunca a amar a nadie ni fue amado por nadie.¿Es posible que des de la filosofía es pueda llegar a afirmar una sentencia de este tamaño? ¿Se puede conocer tanto a otro, mucho más si solo es a través de su legado escrito, como para definirlo en esos límites.? De Stendhal se ha dicho que idealizó sus amores al adoptar una solicitud de autorización a las mujeres idealizadas de sus propias ilusiones. Para él amar era un acto de perfeccionismo que llena de perfecciones al objeto amado. Ortega que tambien partía del amor platónico considera que en el objeto amado no tiene que haber un compendio de perfecciones y que es suficiente con una perfección puntual por la cual amarlo. Según Ortega , quien ama solo ama lo que hay de real en la persona amada. El hombre elige para enamorarse a aquel que reúne sus propias cualidades.

Entiendo que ambos tomaban el amor como una historia personalizada única y crucial en lugar de un continuum en un proceso biográfico apasionado cargado de amorosidad. El amor es una fuente de energía que dota de potencialidades a aquel a quien se quiere y que ni siquiera era consciente de ellas. Ineludiblemente, el sujeto enamorado proyecta su fuerza y energía en transformar a aquel a quien ama. Si no hay influencia, si no hay transformación es que esta energía no fue suficiente siendo el amor no total. El amor,aunque deriva a una negociación tacita, entre los haceres convivenciales y la gestión de los deseos, es una energía que parte de cada fuente individual. Para amar no hay que pedir permiso a la persona amada lo mismo que para desamar no hay que contar con un acurdo o un permiso. Son energías que fluyen y se modifican según los actos de cada parte. No hay un amor decretado para siempre sino una oscilación de la energía según se va dando el trato interpersonal. Amar es una necesidad energética para vivir. Forma parte de la necesidad subjetiva proyectiva y del cuadro de la autorrealización. Ponerse en funcion de ser deseado o querido posiblemente puede demorar la cita con el amor basta mas allá de la época en que más se necesita. La Rochefoucald ya diferenció una mayor felicidad derivada de la pasión sentida al amar que por el amor inspirado a pesar de que muchos amores unilaterales ni llegan al conocimiento de la persona amada, ni son correspondidos por esta.

Lo que falla en las proyecciones amorosas repetidamente es esperar del otro unas correspondencias predecididas unilateralmente. Es via directa al fracaso y al sufrimiento. Las personalidades propensas a sentirse abandonadas tienen mas probabilidades de sufrir que las que contemplan todas las variables concurrentes en cada relación y por tanto otros factores externos de desajuste. En las relaciones de confidencialidad con expresion y cumplimiento del deseo sexual y la declaración amorosa, incluso con el empleo del mismo lenguaje, convergen intensidades distintas. De hecho no se define hasta el después, (cuando ya ha terminado un encuentro o una convivencia) el lugar que ha ocupado y el lugar que puede seguir ocupando la persona amada en la vida de uno. Si la relación ha pasado por muchos episodios de inseguridad de uno de los partners posiblemente el otro que estaba al principio seguro de aquella relación no puede sostener esa actitud indefinidamente colocando en su lugar el perfil de ansiedad con el que trata. La inseguridad de uno en relación al futuro de la relación o de la relación misma se impone frente a la seguridad del otro. Por mucha que sea la convicción y seguridad puesta en el querer si el otro está en la permanente codificación de su decisión, antes o después se estrena una seguridad relativa, es decir una inseguridad con respecto a quien no está seguro de si mismo.

La sentimentalidad puede seguir pero no bajo el parámetro de una seguridad total de la persona amada que no tiene facultades para estar segura de si misma. Eso convierte la relación amorosa en una indagación psicológica no limitado al encanto de las formas y a la poesía de las letras.


lunes, 20 de septiembre de 2010

Cher, La libertad estética.

La libertad estética. Elogio a Cher por su mini-atrezo. Néstor Estebenz Nogal

Eso de pertenecer al esferoide de las celebrities (que no me consta que sea una ganga) tiene sus riesgos. La figura pública si no cae en gracia se arriesga a que le lluevan pedradas desde todos los ángulos. La estrella brilla por cuenta propia y los focos la deslumbran como para no poder llevar enlistados a todos y cada unos que la ponen a parir de una manera u otra, generalmente desde la oscuridad y la mediocridad. Cher, actriz cinematográfica y actriz social, conocida en los medios como la mujer mas operada, presunta adicta al bisturí, visitante de quirófanos y banalizadora de los recursos quirúrgicos, con una pinta de buen ver y con una actualidad envidiable como superdeseble, por su belleza, su melena y sus formas, es atacada por el niñato de turno, que nos somete a su opinión de no noticia sino de plataforma insultante, diciéndole lo que puede llevar o lo que no puede llevar puesto. Antes de ser caricaturizada como una belleza a la carta Cher dio la talla con canciones que siguen siendo estupendas. El que va de evaluador de su forma quitándole el derecho a exhibirse en una performance por vestir un minitanga, una gasa con lentejuelas, porque está en la sesentena y porque “ya no tiene edad” para eso, es para expulsarlo de todos los foros de letras y comunicandos.

Como que quien hace tal diatriba no la acompaña con su foto no podemos meternos con su figura y forma pero sí con su ideologia y su bunkerización en la clásica ideología de la moral purista. ¿como es posible que esa saga de ultraópticos que presumen de ver más allá de lo que hay, rebroten como pedos infestos de un periodismo de la provocación, para meterse con todos pero eso sí no dejar que nadie se meta con ellos? Hay respuestas psicosociológicas para esto.

Hasta donde sabe las facultades de periodismo no inciden para modificar el mercado de las opiniones escritas y los medios tienen en su haber plantillas de opinantes que carecen de la menor elegancia estilística, están escasamente formados a pesar de sus cursos y cursitos, no saben cubrir las noticias y contribuyen al despilfarro visual.

La historia del glamour y de la fashion reality no pasa por las edades ni la edad es el parámetro de temporalidad con el que decidir quien debe vestirse y cómo. Valorar el mundo del espectáculo y a quienes viven de el, en los roles que sean, requiere un poco más de rigor. El reportero no puede confundir su victimidad personal por no aguantar según que formas corporales o porque le recuerden las de su abuela (ya sería una suerte en todo caso, al juzgar lo superbien que se conserva Cher) con el debido respeto en tratar una imagen que pertenece a una persona porque le han puesto a escribir sobre ella.

Lo interesante de la personalidad de alguien que se siente victima de lo fashion es que se dedica a reportarlo. Basta que no lea la noticia o que se cierre a recibirla en lugar de pegar las narices al culo que no desea. ¿quien eres tú para decirle a nadie como debe vestir y si está en la edad o no de exhibir sus caderas, vientre o piernas? Al hacerlo te delatas como un sujeto fuera del orden del deseo universal, limitado a un deseo particular muy encajado en un perímetro estrecho de cuatro normas decimonónicas. Al decirle a una mujer que por tener mas de 60 cumplidos y con el impacto dismórfico por el paso de los años ya no tiene derecho a exhibirse se olvida que, por suerte, la inquisición ha periclitado y nadie todavía puede formular que formas son las aceptables y cuales no. a quien cuestiona la performance se le puede recomendar que se de una vuelta por las zonas nudistas o actualice lo poco que sabe de anatomía humana. Posiblemente una visita a una playa de desnudos lleva a la UCI al susodicho por sobrevenirle un colapso fulminante ante tantos cuerpos, a su gusto, desagradables. Comparando índices de desagradabilidad, lo es infinitamente mas el del que va de falso esteta definiéndonos para todos los demás lo que debe gustar y lo que no debe gustar.

Cada vez que un periodista, o alguien que lo emula en este campo de las varietés, tiene que acudir a la cantera de art people para hablar de unos y otros famosos con los que componer su articulito, que de cobrarlo es dinero mal tirado, debe sentirse personalmente muy mal, más que mal, fatal, por hurgar en vidas ajenas y no aportar nada útil al mundo. Lo mas útil que podria aportar es desaparecer del área de las opiniones. Vale, opinar se le puede dejar, pero n oque pase el filtro de una redacción cuando el texto es injurioso para las personas de las que trata.

No será la última vez que esa clase de noticias pendejas ocupen algunos medios. Eso sirve de indicador de un falso y erróneo periodismo. Cada escritor ha de ser muy consciente de lo que habla y tener el cuidado exquisito en no sobrepasarse al tratar de algo o de alguien. Solo hay una excepción a esta regla: dar con alguien que se la ha saltado para tratarlo como se merece: físicamente con una patada en el culo echándolo del espacio de habla y virtualmente denunciándolo como un inútil para las letras comunicativas. ¿Tú te permites atacar a una figura pública que sabes que no se va enterar ni siquiera ni de tu comentario ni de tu existencia de insecto), otro -ahora yo- otros muchos por la lista de comentarios contrarios desencadenados- puede/podemos permitirnos contraatacar en tu contra en defensa de quien no lo va a hacer. Por su parte, las actrices y actores que se ven puestos a caldo por toda la chusma de prenseros del llamado corazón, una manada porcina chapoteando en el lecho de sus excrementicidades; podrían tener más entradas de dinero por el tratamiento periodístico lesivo al que son sometidos por la vida de la denuncia sistemática, sin dejarles pasar ni una, a quienes no utilizaran correctamente el lenguaje al mencionarlos o tomarlos como tema-eje de sus comentarios.

La libertad de expresion incluye el derecho a la palabra argumenta no al criterio de mediocridad sistemática atacando por la espalda a los demás por el hecho de ser gente pública. La opinión rancia y retrógrada de cuestionar las formas de una actriz y su actuación recuerdan demasiado las de las ancianas de antaño, vestidas de negro y con pañoletas, que se llevaban las manos a la cabeza ante las primeras minifaldas o antes que eso, ante las primeras mujeres que mostraron los tobillos. ¿como entender a quienes no tienen entendederas? ¿cómo aceptarlos en sociedad cuando les falta la vision democrática mínima de admitir el polimorfismo? Y en lo personal ¿cómo aceptar que un cerebro de mosquito que maneja un teclado para hablar mal de otra persona pueda decirnos a los demás qué imágenes debemos aceptar y cuáles no? Seguramente la mayoría de mortales no tenemos la belleza que el susodicho pueda autoatribuirse. Lo mas sospechoso de todo es que preestablezca un limite de edad para la exhibición y la sensualidad. Al chico debería llevarse le de las orejas a ver mundo y entender que la conexión entre placeres y formas abarca un amplio espectro de variedades y no siempre la forma física mas perfecta de acuerdo a un canon de medidas es la mas excitante. Un poco de tolerancia chico, no te metas con el deseo de exhibición de Cher y no nos meteremos con la exhibición de tu poca inteligencia. Maj Sjöwall señala que se están dejando atrás los ideales de tolerancia. Es cierto, aunque en todas las sociedades siempre hubo sectores de intolerantes incapaces de coexistir con las formas distintas para las que ellos estaban preparados (fueran las de los negros, las de los homosexuales, las de los nudistas, las de los hippies,...).

La libertad estética es una de las primeras libertades, es la elección de la propia forma con un arco ampliamente extendido en el que vale todo salvo la ocultación de las caras (algo que terroristas, policías que los detienen y algunas islámicas enfantasmadas hacen a maneras desiguales). Es propio de quien no se entera de los contenidos quien se fija más en el cabello o el látex que en el valor artístico de alguien o en su comparecencia pública.

Hay una lectura completamente distinta de una mujer con el triple de edad que una chica joven se atreva a mostrar su desnudez o semidesnudez: gritarle al mundo que su cuerpo sigue interactuando, que su sensorialidad no ha acabado, que la sensualidad no es incompatible con el paso de las décadas y que su sexualidad no solo está viva sino que puede superar en mucho a la de los juveniles de estreno que cuentan sus orgasmos a cuentagotas.


viernes, 17 de septiembre de 2010

.Balbuceos (de Micropoética de Jes Ricart)

Tras la resaca de una vida de sueños se despierta en la misma realidad e contra la que nos rebeláramos medio siglo atrás, eso sí, incomparablemente más sofisticada.

Me persuades con tu grito de oradora combativa. ¡De acuerdo, no callemos! ¿aún si cuando al no callar herimos a quien no quiere oírnos? ¿aún cuando desde el lenguaje no conseguimos expresar todo lo que somos?

Necesito una ninfa fiestera que me dé el mapa de sus hendiduras para resucitar en su clima ardiente, puedo prometer y prometo que cuidaré del entorno con sumo gusto y mimo a cambio de ser devuelto a la existencia de hombre calmado.

Entonces, ¿qué idioma elegimos para hablar? todo son signos y en cada uno podemos declarar lo que nos falta oír y entender. Podemos hablar el lenguaje de las palabras y el de las manos, con las bocas de los versos y con las caricias de los dedos.

Ni siquiera los interrogantes tienen ya carácter de pregunta. Una pregunta para que lo sea tiene qué especificar lo que pregunta. Si de lo que se trata es de incomprensión el signo adecuado es el de la exclamación que demuestra perplejidad, sorpresa, descolocación o desazón.

Dejaré de hablar porque las palabras son vacuas y he oído que se las lleva el viento, dejaré de hablar porque cada frase puede ser una fuente de conflicto, dejaré de hablar apostando por una epistemología del silencio, dejaré de hablar para fluir desde el enigma, dejaré de hablar porque solo lo puedo hacer con una dosis excesiva de fantasía y al dejar de hacerlo me arriesgo a dejar de ser yo, al callar permitiré los adjetivos del miedo, al callar creerán que me desdigo de mi poesía anterior, al callar me haré tumba y pasado.

¿Dónde puedo conseguir una maniquí a tamaño natural que me de la compañía de la imagen aunque sea sin la boca de los besos ni las manos de las caricias?

Si a mi alma -que no sé si la tengo o no tengo noticia exactamente de lo que es- le hubiera sido dado a elegir en qué sexo humano hubiera preferido reencarnarse (que tampoco tengo tan claro que las almas, si las hay, anden perdiendo el tiempo queriéndose reencarnar) habría respondido que en el de mujer. La mujer tiene una panorámica holística y una capacidad logística muy superiores al hombre. Por si eso no es suficiente permanece en atalayas desde las que domina el horizonte y espera que los varoniles, ansiosos de sus formas y dulzuras, las escalen para ofrecerse como aspirantes a su amor. Las mujeres elegís por quienes ser amadas y por quienes no. La mujer es la que limita la gestión de la pasión mientras que el hombre queda relegado al rol melifluo de la persistencia.

Me he tumbado en los lechos de los prados, me he bañado en los suelos de los ríos, he retozado como cuando niño chapoteaba en los charcos de barro, me he fundido con los olores de la tierra mojada, he mezclado mi sudor con el de una figura inmediata, me he revuelto en la hojarasca del otoño y de los helechos. He formado parte de fragancias olvidando mi gravidez y materia, he ignorado mis límites. Sigo sin despertar de mis sueños.

Aceptaría sin escepticismos mujer loba que me llevara a sus bosques, que me arrullara con su ulular de cada noche, que me dentellara convenientemente como corresponde a una fiera, que me diera su calor y su leche, aunque todo eso solo durara lo que va de una luna nueva a una llena. Aceptaría correr su suerte por las razias de cazadores y las trampas que nos cortaran los pasos. Viviría en su cueva en la tierra, recorrería su tiempo oliendo su cuerpo, me haría su consorte en la naturaleza y dejaría que me comiera para desaparecer en su vientre.

Recibidos tus abrazos. Las coordenadas físicas (espacio y lugar, día y hora) para la praxis del cariño pasan por la cuerda floja del funámbulo.

Tenme como reserva o complemento si el arquitecto de tu memoria no acude a la cita o te abandona temprano, invítame a la mirada de tu cielo para despeinarnos revolcados en un suelo de hierba dejando pasar el ulular de la noche y la confidencia de nuestros anhelos.

Pienso que el mundo anda de mal en peor pero también pienso que yo sobro en él. Francamente, cuanto más vivo menos cuadra el sentido existencial. Formar parte del proceso de existencialidad es a ratos brillante y a ratos penoso pero el resultado final es un balance de placeres y desgracias que no se puede cambalachear por nada con nadie.

¿ Dices que es bello lo que escribo? la belleza eres tú y es un orgullo que aprecies lo que escribo.

Una mirada clara , sostenida y directa, no puede incluir ninguna trampa. Si me dedicas una estaré a salvo contigo.

Rediseñando la figura y el fondo, el paisaje y su andante, el mensaje y el soporte, el sujeto y su yo. Reconceptuando el arte, no el que se expone en las galerías sino el que se pide humildemente prestado de la naturaleza para trasladarlo a los escenarios performánticos. Revisando la soberbia humana para recolocarlo en su puesto de observador extasiado ante la belleza del cosmos y de sus magias.

Si estás planeando amarme recuerda que el amor espera del otro aquello a lo que no puede corresponder y le pide lo que no puede dar, por eso sus tentativas se convierten en transacciones en las que se mide el quantum de energía invertida para verse compensada con réditos, si no es así se trueca en odio. Por eso, la inclusión y la exclusión son prácticas tan conexas y combinadas que clava a los amantes en los laberintos de sus dudas.

Dando por descontado que el error más grande es el de nacer (no en un planeta como éste si no en una sociedad como ésta a la que tener que soportar toda la vida sin poderla cambiar) una vez asumido se puede hacer de la biografía un viaje de aventura continua en el que encontrar las experiencias más extraordinarias. Eso es una paradoja: cuando lo has perdido todo es cuando tienes las mejores condiciones para encontrarlo y apreciarlo todo.Espolla4ago2010

Nací en la geografía hispana, en el nordeste para más señas, me bañé en olores y colores, amé la tierra mientras la cataba chapoteando en el fango mis juegos de niño. Había sido archivado en el registro civil con un nombre del santoral y a su debido momento controlado por un estado como ciudadano de pleno derecho -se me dijo-, en un país de folclore estupendo, bellezas naturales impresionantes, mujeres que quitaban el aliento y de entuertos irresueltos. Después de todo esto me subscribí a la única patria que reconozco: la de las letras, sin banderas ni conquistas de guerras.

¿Las palabras nos defienden o nos defendemos con palabras contra otras? ¿Aprendimos el lenguaje o el lenguaje nos constituyó antes de aprender? Somos signos que suenan y por si fuera poco hablan, e incluso dicen, y transmiten sentimientos convirtiéndose en actos. Desde que sé que soy una fuente de palabras vengo dando de beber a quienes me eligen para calmar su austeridad mientras mis canteras se llenan con la bebida de tantas otras palabras que todavía no me han saciado.

Cuando oigo decir de alguien que todavía cree en las personas pregunto ¿Entonces a qué viene tanta desconfianza en tus ideas y hábitos? No, es difícil creer en la gente como una baluarte o promesa de futuro cuando la especie en bloque se las ingenia para destruir su planeta hábitat y a sí misma.

Si necesitas un duende para recoser tus redes neuronales no dejes de avisar, si necesitas un amante reciclado rescátame del tacho de la basura, si necesitas un compañero de conversaciones animatorias o un clown para parodias también podemos citarnos en el lado oscuro del satélite de los lunáticos. En serio, cuídate, el futuro necesita una justiciera.

Seguramente has volado y vuelas pero no me consta que te hayas colado por mi ventana y guardado mi sueño y poseerme mientras estaba durmiendo. Hay muchos sitios a los que se puede volar y tu vuelo no pasaba por las coordenadas de mi noche. Si tus alas cansadas necesitan reposo o tu cueva bandolera y encharcada necesita descanso recuérdame como un punto de sosiego para abrazarte. Tras tu reposo te haré de sparring para que vuelvas a lanzar tu poder de fémina a los cuatro mundos en los que hallar enamorados que te visiten uno a uno dejándote como una escultura ensalivada y fresca.

No sé de ningún hablante que pudiera decirlo todo ahorrando vocabulario ¿tú sí? El silencio verbal, -al que todos los hablantes terminan por acogerse más tarde o más temprano-, está en proceso de estudio ya que supuestamente se tienen todos los significados para hablarlo todo pero aún así se fracasa al intentarlo. Puesto que las tentativas comunicativas fallidas tanto en el campo de los expertos de la palabra como de sus inexpertos son numerosas, el temor a seguir hablando existe y se multiplica. Hay tanto más temor a hacerlo cuanta más inhibición personal a priori existiera.

Todo lo que sucede compone el paisaje que contemplo y ante cuyas extraordinarias virtudes suelo callar desde la humildad. De lo que me llega, a mis ojos y a mis entrañas, opino de lo que estoy seguro; de lo que no, me demoro para hacerlo. De algunas cosas he callado para siempre. Estoy en la defensa del decir y por otro lado en la tesitura taoísta de la no intervención. Todo es pasaje y suceso y yo me tengo por observador desde una vigilancia tranquila. Como que lo uno invita a la implicación critica y al cambio y lo otro al sosiego y la no injerencia mi contradicción está asegurada. En cuanto la desarme lo publicaré por los altoparlantes que me presten.

Sigo escribiendo poesía después de muchos libros que ya doy por concluidos. Me repito ahora después de mis verdades andadas lo que ya sospeché de adolescente antes de andarlas. Todavía ahora, cuando viajo, trato de no olvidar uno u otro cuaderno manuscrito en mi equipaje, en el que apunto imputs visionarios entre ratos de espera o enlaces de trayectos. Con mi nómina de musas esperando reactualizarse experimento una caída de mi energía imaginativa y compruebo con pena mis repeticiones temáticas. Sácame de mi impasse y busquemos juntos el reino de las guerrerías donde no se claudique por nada.

Sigo creyendo en las palabras por mucho que las discuta en retóricas ajenas o no se me entiendan en la propia. Seguiré proponiéndolas como ensayos de la forma que encriptan mensajes por los que doy la vida y que me prevalecerán tras la muerte. Me tomé en serio la acción del verbo que hizo del barro un hombre encarnando aspiraciones y saberes.

Necesito aliada plástica con la que cotejar frecuentemente trabajos artísticos en campos de coincidencias. Una cómplice cocreativa, con la que consultarse mutuamente y confidenciar los hallazgos teóricos o las investigaciones de la forma, me vendría muy bien para dejar de perderme en el laberinto de pasadizos surcados a lo largo de mi biografía de topo.

No quiero nada de ti si no has descubierto lo que busco. Paloma, vuela paloma; no quiero nada de ti, aunque seas el cuadro de mi vestíbulo que significó en algún tiempo paz y dulzura. No quiero nada de ti, ya me has dado lo que tienes. Paloma, sigue volando paloma. No quiero nada de ti, de tus alas tomo noto y seguiré aprendiendo con tu estela que ya está lejos.

viernes, 9 de julio de 2010

Memoria de un encuentro excepcional

Memoria de un encuentro excepcional

Queridísima Walkiria. Eres una mujer portentosa. Estando a tu lado se nota lo orgullosa que estás con tus medidas y tamaños. Te gustas en todos tus ángulos. No hay ninguna parte de ti que pueda ser rechazada, un palmo cuadrado tuyo mueve a mayor excitación que toda la literatura erótica que he leído. Eres un animal bellísimo con los sentidos totalmente despiertos y a punto de crema. Basta que te sepas mirada para chorrear como una fuente incontenible. Para la moral caza-brujas de otros tiempos eres pura obscenidad elevada en grado sumo. Me encantas, no dejes de mojar el mundo. Eres la clase de compañera de cama que todo lover quisiera para si por tiempo indefinido. Me dijiste que tu vives para copular y lo demostraste. Con anatomías circulantes como la tuya estamos a salvo que los grises de este mundo nos suman en crisis de tristeza y de pánico. Eres un motivo para vivir y anhelar futuros encuentros con tu música de jadeos y tus orgasmos. De todos los miles que sumes en tu vida de ninfómana espero que me concedas la oportunidad para compartir otras tandas de otros tantos contigo. El balance final de toda una vida es la suma de sus placeres y hallazgos y sin duda las diversiones de las fiestas eróticas tienen un peso crucial. No entiendo como hay tanta gente hablando de sexo sin practicarlo o deseándolo sin atreverse a proponerlo. Prefiero la gente decidida con iniciativa dispuesta a asumir un no contundente que a los mojigatos que dejan pasar sus años de juventud esperando a que un día se les aparezca como el arcángel Gabriel (el fecundador por destellos de vírgenes, al menos de una de la que se tiene noticia) con el destello de su rayo y como figura ideal. Los dos preferimos el encuentro real para hacer cosas reales, esas de las que se quedan guardadas en la memoria para siempre. Los dos sabíamos que esta cita de amor era para compartir nuestro disfrute sin exigirnos continuidad de ninguna clase ni entrar en el control el uno de la vida del otro por lo que se refiere a hacer o dejar de hacer con otros lo que fuera. Los dos nos estuvimos hablando lo suficiente por teléfono y skype para saber nuestros deseos y nuestros estados mentales así como nuestros pensamientos. En nuestro caso el sentido de la libertad es total

y así lo hemos demostrado. La libertad no es solo el parámetro teórico que se defiende para las grandes causas (la de la expresión politica o la de la asociación) sino es sobre todo la libertad que permite las no tan pequeñas causas: la de que cada uno de nosotros pueda ser él o ella mismoa sin que nadie venga a prohibirle o condicionarle sus elecciones e inquietudes. Tu relación profesional con ese submundo de la pornografía y pasar por platós donde posas desnuda y dejándote filmar mezclada con amantes es la mejor prueba de que hay otra realidad posible y sobre todo, otra personalidad psicológica libre de los diablos de las rivalidades. Es prodigioso lo que la gente llega a hacer acudiendo a razonamientos inquisitoriales con los que manifestar sutilmente sus celos para controlarnos a los no celosos haciéndolos pasar por su noción del orden. De lo que hicimos juntos nos quedará la memoria en tus nuestras pieles y nuestros olores por mucho tiempo en nuestros cerebros reptilianos. Tú y yo sabemos hasta donde hemos llegado y lo que son neoexperiencias íntimas. Es nuestra fortuna, nadie nos podrá quitar eso, sean cuales sean las interpretaciones ajenas. Sé que soy tu amante numero ni se sabe y para mi ha sido un orgullo poder haber disfrutado juntos todo lo que hemos hecho. De acuerdo con nuestras propias ideas o filosofía de entender la vida, la libertad de cada uno es lo principal y empieza por no preguntar (toda pregunta remite a un registro de control) los planes de cada uno. Habíamos concertado nuestro encuentro con la condición de no hablar en absoluto de continuarlo (y ya ves no he podido reprimirme al expresar mi deseo de repetirlo) para no condicionarnos en nuestros itinerarios existenciales. De hecho las relaciones humanas y todas las citas de intimidad deberían despedirse sin mencionar ninguna palabra específica y dejándose a la espontaneidad. La formula optimista de desear un siguiente encuentro es tan nefasta como la de decir adieu como si no hubiera a haber ninguna otro coincidencia posterior. Esa necesidad de quedar para una siguiente vez solo remite a una carga de inseguridad personal. Una mujer como tú vaya donde vaya sabe que cada día puede dormir acompañada con el desconocido o desconocida con el que se fije y le parpadee los ojos con esa manera tan seductiva que tienes de hacerlo y tal como lo hace Hugh Grant, el actor británico. Eres un bombonazo de mujer del que uno no puede dejar de enamorarse de cada parte de ella. Es para hacer vida contigo 24 horas seguidas chingando a cada dos y tomarse los interludios para restablecerse, reposar y hablar y hacer las otras cosas dejadas en segundo término. Una mujer como tu debería ser considerada como patrimonio cultural por la Unesco y como bien público de máxima protección para que no le pasara nada mal. Al menos todos y todas deberían tener la oportunidad asegurada para tener cinco minutos de su vida la oportunidad de estar contigo. ¿lo proponemos a algún ministerio a ver que dice? jeje, eres una musa espontánea, no tienes que hacer nada, la naturaleza lo hace todo por ti, todas las fichas de los juegos de placeres se mueven a tu alrededor sin que tengas que realizar ningun esfuerzo. Soy un hombre afortunado al haberte amado y no me he quedado sumido en la tragedia por haber pactado que no volveríamos a buscarnos. Tal vez de ser habitante de mi espacio o estar en mi proximidad y yo en la tuya, la pasión que hemos tenido se desvanecería por excesiva dedicacion el uno al otro, aunque no estoy de acuerdo en que la pasión sea algo ligado solo a los principios de las relaciones íntimas. Con un ejemplar como tú uno tendría motivos para ser longevo y vivir todos los años necesarios para eyacular todos los orgasmos que le quedaran cuya suma equivaldría a su peso corporal. (curiosa figura plasmática para un relato de ciencia ficción). Te reconozco como una especie de diosa que supera a todas las mujeres con las que he tenido relaciones hasta ahora y aunque sé que no puedes decir lo mismo de mí, tal comparación es necesaria y justa, lo cual no quiere decir que no lo pase en grande con las demás y quiera estar con ellas. Un hombre no puede esconder la verdad de su deseo o no deseo. Nuestro pene es nuestro amigo pero también nuestro delator. Si no quiere es que no quiere, tiene esa voluntad propia con la que puede hacer maravillas en cuerpo ajeno o pasar sin pena ni gloria ante anatomías que no le subyugan. La impotencia no existe Existe el impotente reactivo ante un cuerpo anatomicamente desfavorecido o no pero que no seduce lo suficiente. Uno de los temas de Gus Van Sant que trata de chaperos y putos una de las clientes le pregunta a su gigolo contratado para una noche porque se dedican a eso. Tras la primera respuesta no válida: la de hacemos esto para dar placer a las mujeres confiesa una verdad terrible: follar es el ultimo reducto que le queda a los impotentes. El sexo es importante para todos, sabemos que es la praxis terapéutica mejor para reducir la neuroris y la ansiedad, para evadirse de un mundo de dolor y concentrarse en uno imaginario. Los orgasmos por microtemporales que sean mueven casi el resto del tiempo. Podríamos decir que la vida humana se divide entre tiempos de reposición y tiempos de sexo o al menos este reparto serviría para interpretar muchas conductas. Por otra parte el sexo (sensorialidad a fin de cuentas) no da lo que proporciona la comprensión del intelecto. Me habría gustado tenerte mas días y noches conmigo pero no te juzgo por el lado de la falta ahora que no tengo sino por el lado de la suerte de haberte tenido. Haberte poseído ha dejado parte de ti en mi vida. Tu imagen y nuestros juegos me ha acompañado al estar con otras chicas con las que me vengo acostando desde antes y después de ti como sabes perfectamente. ¡qué suerte es ésta de vivir sin tener problemas por visitar los territorios genitálicos a los que llevas tus manos y tu boca o yo las mías! Se ha dicho hasta la el agotamiento verbal que la sociedad no está preparada para la transgresión y el derrocamiento de los tabúes y que toda desobediencia a las prohibiciones totémicas (entre ellas la de la infidelidad y la pluralidad sexual) será severamente castigada. Sí, lo cierto es que lo es. Muchos hombres son castigados a irse de sus casas tan pronto sus parejas sospechan que tienen otras relaciones intimas (sin haberles pillado necesariamente in fraganti) o a partir de aguantarlas por mucho tiempo y no poderlas soportar. Nuestras condolencias por ellos y por ellas que no pueden integrar y aprender y divertirse con estas situaciones. Tanto tú como yo tenemos la suerte de ser sujetos plurales cuyas independencias personales no negociamos con nadie. En la práctica a ti nunca te falta gente que te mime y toque y yo tampoco puedo quejarme. Tal vez el precio de esta independencia es no tener parejas de continuo en nuestros espacios pero ese es el juego de la vida: seguir el compromiso hasta el final de cada paso decidido cueste lo que cueste y sean cuales sean las consecuencias que se deriven.

Besos y chupadas, cuidate.

viernes, 11 de junio de 2010

Neoadolescentismo

Neoadolescentismo. Niñadas en la llamada edad madura.

Opino que por mucho que viviera nunca dejarían de sorprenderme las curiosidades del universo psicológico de los humanos. Soy parte implicada -lo confieso a mi pesar- ya que también soy uno de ellos. Cierta tarde, mi amiga con la que nos citábamos en la filmoteca semanalmente desde hacia años, vino acompañada de su amiga Esperanza. No es que fuera su amiga del alma ni la confidente de sus grandes preocupaciones sino una conocida de muchos años que coincidían en la misma población y que de tarde en tarde se le juntaba con otras mujeres del grupo de esta para ir a disfrutar de una función de teatro. Yo no tenia ninguna posición a favor ni en contra de ésta mujer, la conocía de unas pocas coincidencias y una reciente por haberme sumado a una funcion de teatro en el Villarroel, donde -dato curioso- su primera reacción fue decirme que no había entradas para mi ya que solo eran un grupo de mujeres. Ese fue un detalle sin importancia pero del que no dejé de tomar nota porque los perfiles encuentran su enjundia en detalles como éste. Sabía poco más: que era una fumadora empedernida, asi como el resto de esta peña de espectadoras treatrales, que tras la función corrían a toda prisa a la calle sin perder un segundo sacando la cajetilla de cigarrillos de sus bolsos y que colaba al principio de sus conversaciones la referencia a su primer o segundo marido para que el interlocutor le preguntara inmediatamente cuantas veces había estado casada.

Declaro que de entrada no me permito sentir si una persona me cae bien o me cae mal pero si me hubiera puesto a pensarlo de esta habría dicho que más bien me caía mal. Volvamos a aquella tarde de cine. Misse, mi amiga, vino con la susodicha, y se sintió como anfitriona de ella. En la filmo pasaban un ciclo de directoras de cine y la llamada de género la trajo hasta la sala. Entre película y película salia a fumar. Entre la segunda y la tercera sesión conseguí que fuéramos los tres al sitio que habitualmente mi amiga y yo íbamos a recalar durante una hora: la cafetería de un hospital cercano. Ahí tenia la seguridad de que la fumadora no fumaria, aunque Misse ya se había doblegado a la iniciativa de su amiga para ir a otra parte donde sí podía ejercer su titulo de adicta.

En el bar Misse me dijo que no podía permitir que su amiga regresara sola a casa en tren, que de haber venido las otras que esperaban, podria quedarse conmigo como solía hacer por sistema. Observé atentamente a las dos antes de decir nada. Esperanza daba por supuesto que si se quedaba a la tercera funcion (la que empieza a las 22h) después daba tiempo para ir las dos a toda prisa a tomar el tren a Sants y Misse esperó a que la otra le dijera que no hacia falta que la acompañara, que podía tomar el tren sola y que se quedara conmigo como era su costumbre. Esperanza no dijo nada de eso, porque las amigas están para acompañarse a altas horas de la noche. Posiblemente creia que de andar sola a medianoche sería el blanco perfecto para todos los violadores de la ciudad ávidos de poner la pica en Flandes en cuerpos tan maravillosos como el suyo.

Puesto que los tres éramos adultos y estábamos en esa edad llamada de la madurez no hubo una discusión frontal entre Esperanza y yo, aunque ante su “eso no va conmigo” y su actitud de hojear (con hache) una revista mientras yo le cuestionaba a Misse que hubiera quedado conmigo si tenia otros planes con la otra (nuestro programa llevaba siendo casi sin variación: primero Filmo y después amor sexual en mi estudio donde ella se quedaba a pasar la noche). Misse trató de remediar la situacion diciendo que lo podíamos hablar repitiendo esa maravillosa frase “somos adultos” que solo sirve para quedar bien pero que no operativiza nada.

-No, ya has tomado tu decisión, sigue con ella -le dije después de preguntarle porque me había citado a mi ante esa otro plan del que no me había hablado. Además contábamos en que al día siguiente iríamos juntos a otra actividad en otro grupo de filosofía del que participábamos.

No me quedé con ganas de acompañarlas a la tercera sesión y las dejé en la cafetería. Misse me dijo que incluso había pensado en acompañar a Esperanza en tren y luego reunirse conmigo hacia las 2 de la madrugada viniendo en su coche. No acepté. Lo más fuerte fue lo que no salió en forma de palabras: lo que yo sentía una vez más ante los chascos de distinto tipo a los que me tenia acostumbrado mi amante que la seguían confirmando como una niña y como un referente inseguro por mucho que la amara. Lo que no salió tampoco fue mi argumentistica o sea confirmé mi incapacidad manifiesta para la lucha. El mundo me había vencido. Ya no estaba dispuesto a colocarme en el lugar del otro y remontarlo con la dosis precisa de conciencia. Ya no estaba para perdonar, a falta de viento recogía velas, a falta de agua me deshidrataba, a falta de función me retiraba discretamente, a falta del otro me quedaba afirmándome en mí.

Entre dos que mantienen una relación de intimidad, el volumen de su código bipersonal está lleno de matices y de empiria. Se conocen lo suficiente como para saber cuando uno de los dos está fuera de ética, cuando traiciona al otro en pequeños detalles. No, no es que yo me sintiera traicionado. Era una situación absolutamente ilógica para personas rondando los 60. Has quedado conmigo pero te vas con otra sin que haya una razón de peso para eso, estaría gritando mi inconsciente. He venido a lo del cine y ahora he de volver sola a mi casa, gritaría por lo bajini Esperanza. Le he dicho que venga al ciclo de cine de mujeres y ahora no puedo permitir que se vaya de madrugada en tren, sabiendo que los viernes por la noche los vagones se llenan de chusma maleducada en busca de carpas donde beber hasta la extenuación.

Lo mas grande, o grave, de todo es lo que no se dijo, lo que nadie mencionó (éramos cultos y educados). Por lo que hacía a mi parte de responsabilidad, mi total incapacidad para la lucha, para convencer, para argumentar, para apelar a lo que era nuestra relación. Por parte de Esperanza, las grafías de la revista tenían mas importancia que toda consideración. Las dos cosas que le oí fueron suficientes para ubicarla. Una, nos dijo como funcionaba la filmoteca cuando venían directores invitados y la otra la proximidad de la estación de tren para ir corriendo a buscar el tren. De ambas cosas no tenia ni idea por no ser usuaria del espacio ni conocer la distancia.

El retrato de al situación me hizo pensar que hay cosas en la vida que cuando no se resuelven antes de los 18 años ya no se resuelven nunca. El problema no era con la invitada sino entre Misse y yo. Ella nunca dejaría de ser una eterna dubitativa en su qué hacer concreto. Ni siquiera me molestó que priorizara a su amiga de ese día que a mí. Yo necesitaba tiempo para mí, para descansar de los demás, para alejarme de las niñadas, para vivir mi soledad. De haber sabido el desenlace de la tarde no me hubiera desplazado hasta el cine.

Mi mundo se iba cortocircuitando cada día un poco más, mis necesidades del otro se reducían a pasos agigantados, mi propia necesidad de vivir se volatilizaba. Feuerbach había dejado escrito algo así como que la necesidad de la existencia pasaba por la existencia de necesidades. Cabía suponer que cuantas menores fueran las necesidades, el continuum de haceres: comer, relacionarse, ver, caminar, beber, salir, amar, besarse.. menores serian las ganas de vivir. Epicuro había teorizado una posible existencia sin necesitar nada. Debería pensar en el futuro próximo si es que me quedaba algún futuro el incremento de la desrealización de todo a añadir a la falta de sentido de la vida ante la suma de esos pequeños pero significativos detalles del contacto humano. Con el grupo de teatreras con el que solo había quedado una vez no volvería a quedar, entre otras razones para no aguantar la aureola tabaquística que armaban a su alrededor, con Misse sí que quedaría pero tratando de no olvidar a cada cita el programa pactado: a tal hora cine, paseo entre sesiones o compartir la botella de litro y medio de agua en la cafetería del Hospital y luego encuentro sexual en el sofá o en la cama del Estudio. Ese programa estaba llamado a agotarse pero eso no sería tan triste: yo ya estaba agotado del mundo y de mi mismo.

martes, 1 de junio de 2010

Entre el amor poético y la vida como poema

.Entre el amor poético y la vida como poema.(notas) JesRICART

De lo que no hay la menor duda es que los nacientes del futuro no nos perdonarán que les dejemos un planeta tan inhabitable. No entenderán que habiendo dispuesto de todos los medios y avances malográramos los recursos y nos peleáramos entre nosotros hasta destruir todo viso de esperanza.

Sin amor a todo lo demás le falta un nexo que le dé sentido. Y siendo tan importante el amor como contenido, pasión y energía ¿por qué de su praxis se hacen tantos chantajes y presiones? ¿por qué muchas parejas se constituyen en pactos entre dos encarcelándose? ¿por qué hay tanto antagonismo entre el amor privado y el amor universal?

Hay dos clases de realismo: el muy mal informado que da lugar a los más entusiastas de los optimismos y el muy bien informado que da lugar al más depresivo de los fatalismos. El triunfalista nunca deja de perseguir zanahorias mientras que el pesimista lleva tiempo en que ya digerió la última.

Si mis lenguas maternas fueron unas y uno el himno nacional que me instruyeron, mi patria es la de las letras y mis colores los del arco iris y la luz boreal. Si mi biografía pasó entre fronteras y burocráticamente tamponado en cada barrera, mi alma se escapó de ser un ciudadano de pandereta y sigue auxiliándose con musas para eludir los golpes de las vendettas. Si mi cuerpo es de hombre mediterráneo metido en las casillas ahí quietito y ordenado, mis leyes son las de planeta y mi espíritu solo es devoto de la naturaleza.

Hubo una etapa, tras un empacho de cientifismo social, en que tuve que dejar de ser cartesiano para darme opción a la espontaneidad y a la locura. Después volví al sosiego a la lógica de los procesos ordenados, al antes y al después, a mi yo y a tú ahora.

Me gustan vuestras expresiones de cuatitas y washis,¿es que sois las hadas del cuento que siempre busqué conocer?. Vida de granja o rancho, ratos para el saludo y el poema, días que buscan ser días mejores y la diversión de los sentidos en una paz no alterada.

En cada nueva ventanita (campo, recuadrito,..o pósit, papelajo, billete para un apunte...) las letras distintas y diluidas, y distantes y destronadas, van saliendo de sus cautiverios para hacerse presentes en las timbas honestas sin dados trucados. Hay toda una literatura por descubrir, tan antigua como de la que se tiene noticia, pero que durmió por los cajones convertidos en féretros y que fue olvidada por autores que no compitieron por premios ni famas. Mientras se va dejando gotear, para compartirse con otras de canteras símiles, el negro sobre blanco de los soportes impresos seguirá sin advertirla no sea que desbanque otras pompas concelebradas por las efemérides exigidas por la industria de la publicación. Si yo soy letra porque yo soy yo y lavo mis heridas contándolas soy esa página de grafías que abraza con ternura a una lectora y la auxilia comprensiva en su viaje por la literatura.

Con acopio de besos y versos seguimos haciendo el camino, del que ya no me importa tanto su destino como la firmeza de sus tactos tersos.

Discriminación es una palabra que se presta a equívoco porque la aprendimos en relación a la exclusión que se hacia de derechos legítimos. No es la única que le ha pasado eso. Hay otras palabras como intolerancia que tampoco han sido aguantadas. Lo cierto es que podemos permitirnos recuperar la una y la otra y aplicarlas a situaciones que sí hay que discriminar o no tolerar radicalmente por su impresentabilidad y su ataque lesivo a las ideas, la libertad, el equilibrio o la paz.

La ideología habría sido tomada como la panacea del cálculo científico inapelable hasta que se comprobó que dentro de un ideólogo estanco latía un dogmático peligroso. Un conjunto de ideas solo puede dar a otro conjunto que lo reemplace en un proceso continuo de impugnación de las equivocaciones para no caer en la falacia de ningún pensamiento único, ni siquiera el que se otorga la marca de calidad de la revolución perfectísima. Lo que necesitamos, lo que queremos son revolucionarios mentales dispuestos a combatir su enemigo interno y a rehacer sus vidas rediseñando el sentido del ser humano. El supuesto de que una doctrina exacta pueda ser la solución definitiva a un mundo de tantos miedos, cobardías e injurias corre el riesgo de sectarizar el comportamiento y de convertir los conspiradores en alucinados que anden mascando sus paranoias en las alcantarillas. Lo revolucionario es construir hipótesis de cambios posibles que no vengan a maquear las formalidades sino a sentar las bases de una persona nueva con una psique diferente. El enemigo es cada otro que se resiste a progresar mentalmente y a evolucionar como un tipo íntegro.

De todos los actos que se pudieran inventariar, con un criterio elemental de evaluación se sabe los que forman parte del problema y los que sirven para construir soluciones.

El oficio de hada pasa por la magia, con un destello se inventa la vida, con otro se rescata una figura de la sombra, con uno más se vuela desde la ingravidez, y con otro se hacen de las palabras humildes las lecciones sabias para el futuro.

De las locuras y sus delirios andamos cautos aunque en viajes metafísicos puntuales les toquemos los genitales a ángeles de la guarda y otros adlátares. Nadie en su sano juicio se puede enamorar desde las pantallas y las distancias, por eso el amor requiere la conveniente suspensión del análisis logarítmico y la geometría euclidiana para tomarse sus opciones por el universo de la fantasíada. Como que lo único que diferencia la realidad potencial construida de sueños y deseos latentes y la realidad efectista, la de los fenómenos contables, es el empeño del sujeto jineteando el caballo de su historia, el único que puede dar categoría al imaginario de futuro o de mera quimera es quien cabalga.

Hubiera querido tener una existencia sin pasar por los bailes de adversidades y los circos de los contrarios, hubiera querido haberla vivido sin tener que teorizar la necesidad de una sociedad distinta, dedicada a la poética de la belleza y el elogio del momento. Combatir la realidad me quitó de mi mismo, dejándome de cuidar permitiendo que la desmaterialización me fuera haciendo polvo.

En el mar tumultuoso de las emociones hicimos el saldo de nuestros amores. Por mucho que amáramos y nos amaran siempre nos quedó algo por completar en el seno de otra alma. Que mi verdad y la tuya pudieran ser leyenda antes de que un ultimo torbellino me extinguiera bien podría ser el telón de un tiempo que no pedí en el que me metieron para no sé muy bien qué. Que tus deseos inclaudicables lleguen hasta mí, hasta mis cosas de hombre y mi cuerpo atlante, regurgitado por ese mar que devuelve sus secretos a los mortales para intentar segundas o últimas oportunidades.

Por el contrario, con los pies hundidos en la tierra, de barros embadurnado ya que no me hicieron de porcelana, mimético con el paisaje de torrentes y agua; me tronchó la realidad demasiado pronto sin poder huir para siempre a los paraísos literarios quedándome para encender velas en un tiempo de mártires sin demasiados santos. Del realismo carcelario quisieron que fuera su reo y yo siempre escapando, al fin, ahora que mis alas ya no remontan vuelos vuelvo a habitar la celda de al lado.

De lo sueños por un mundo mejor hicimos razones para vivir el presente, el de un mundo peor. Soportábamos éste por la conjetura de aquél. Lo hemos soñado a colores y en blanco y negro, mirado con las papelinas con que se miran los eclipses y tomándolo como un proyecto de destino seguro. Sigo soñándolo aunque no he parado de soñar razones por las que cada dia lo veo más lejos e improbable dada la falta de voluntad en un sistema infrahumano.

El horizonte es una línea óptica, en cuanto te acercas se desplaza más allá. De la utopía hice escuela y aprendí que hay dos clases de humanos los que creen en la fuerza de la voluntad para cambiar acontecimientos y los que se resignan a ellos en aras a la tradiciones incambiables. Me hice protagonista de las circunstancias y hasta me creí que el impacto de las acciones y las palabras cambiaban los hechos. Ahora sé que cada acto de rebelión puede ser manipulado en contra de su espíritu, que lo que queda de todo es una historiografía manipulando la historia y a los que seguimos soñando despiertos nos he dado el poema como testimonio y poco más.

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