La poesía no puede ser explicada, de serlo termina en el campo del ensayo.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Encara,L'esperança

Encara, l' esperança. Las Redes 1ene2010

Els anys, les passes enlenteixen

se sap que tots els camins esperen

no n' hi ha cap que tots festegin

ni cap desti que entenguin.

Els caminants es troben el que es mereixen

l' administració del temps aixi l' enterren,

fan dels carrers l' espai de les converses

i dels aixoplucs parades de lletres.

Passa un demà amb bastó, barret i cistell de palla

s' ha remullat a una platja,

hi ha un marrec que balla

no hi ha tantes deferències per qui viatja.

Tothom es passa de la ratlla

no hi ha prous perspectives per les imatges

en quant la figura cau a trossos

no hi queda passió ni tantes juguesques.

Idolatries fan diversions amb nous cossos

enlluernades de gents no tant mestres

veun pujar dalt els terrissos

a altres a fer móns amb mans destres,

Són els que rebufen el planeta amb aires verges

tornant a proclamar el principi d' una humana inocència

pensant que al perdonar als destructors del passat

aconseguiran un futur per tothom pactat.

Transparentabilidad

. Transparentabilidad.(nitas) JesRICART

Reclamar la transparencia no ha sido ni es una de las características del fascismo. En tanto que estado del control, quiere saberlo todo de los súbditos sin soltar prenda de sus maquinaciones de poder. De las condiciones necesarias al exigirla (las cuentas claras de administraciones y gobiernos y las identidades con nombres y fisonomías), una es ofrecerla. Acudir a la cara enmascarada para luchas de gladiadores callejeros , desigualmente armados, justificada en condiciones muy particulares para eludir la represión, es un indicador de un deporte sin perspectiva de futuro y con demasiada destrucción de mobiliario urbano pagado, por cierto, por la sociedad a la que se quiere liberar. La acción alucinada de 4 héroes tapados lo que más demuestra es la falta de fuerza mayoritaria para protestas que impongan cambios por la vía pacífica .

De acuerdo, la sinceridad total es un imposible práctico. La sinceridad total bloqueada es una de las características de la comunicación lingüística deficitaria. Es una imposibilidad neurológica fácil de demostrar ya que el hablante es el primero que no acierta a saber todo lo que le ocurre y pasa. Para que hubiera sinceridad total el sujeto pretendidamente sincero debería conocerse más de lo que realmente alcanza a conocer de sí mismo y de todo lo demás. El resultado es una pretenciosidad de un rol que le gustaría asumir pero que en la práctica no puede debido a sus limitaciones tanto expresivas como psicoanalíticas. Comparativamente es más sincero quien trata de decir lo que no acierta a comprender que quien comprendiendo mecanismos psicológicos y sucesos los calla para no herir o por otros motivos supervivenciales. El reto biográfico –o uno de sus retos- es la extensión sincera dentro de una lucha implacable sin dejar de ser impecable por hacer prevalecer verdades, cuantas más mejor. En las transacciones cotidianas la mayoría de cosas que pasan por el pensamiento no pasan por la acción verbal ya que de hacerlo los antagonismos interhumanos aumentarían aun más. Cada vez que dos confidentes se discuten a propósito de las informaciones que se han callado mutuamente lo que se pone en juego son los mismos límites del lenguaje y de la capacidad del psiquismo humano para integrarlo todo. La solicitud dominante para vivir en un duermevela de paz vecinal es no quererlo saber todo para que la conciencia no se vea zarandeada por hechos difíciles de asumir. Por eso, lo más grave de la no sinceridad no es tanto lo que se calla como lo que no se quiere saber. Cuando excepcionalmente se practica la sinceridad integral, con interlocutores cuidadosamente elegidos, el riesgo que se asume es terrible al perder esos interlocutores por haber descubierto partes del sujeto sincero que no sospechaban o que no son capaces de asumir. La mente predominante es la preparada para la performance externa: acepta la belleza epidérmica pero jamás entraría en un quirófano para verle las entrañas de quien tiene idealizado, acepta el discurso coherente y compacto pero le resulta terrible saber los flujos y contraflujos sensoriales que un mismo individuo experimenta a lo largo de un solo día. En tanto el lenguaje, instrumento de expresión sincera, no se matematiza y se destila científicamente, los equívocos seguirán prodigándose y una necesidad para gestionar y controlar la circulación de la palabra seguirá dándose. Entretanto, cuanto más seguro esté un hablante de lo que es y de lo que dice menos le importa la cancha de difusión a la que lleguen sus hechos y palabras preasumiendo los riesgos que corra por interpretaciones malévolas o perversas de lo que haya dicho o actuado.

El mundo amigo de la total transparencia no lo viviremos, el de la sinceridad encumbrada no lo tendremos, el de los adversarios honestos aprendiendo los unos de las diferencias de los otros tampoco. El mundo amigo de de las alianzas por causas nobles no saldrán de las literaturas del deseo, el mundo fraterno de quienes comparten sus panes y sus ideas en un festín de armonía no lo viviremos. Bastante haremos si dejamos apuntes explícitos para que a otros les sirva como mapa del tesoro.

Cuando me refiero a las palabras hablo de algo más que los vocablos portadores de significado, hablo de los significantes y esencias que dejan aquellas por ser dichas y aun más por poder ser comprendidas sin temor a su represión y por ser comprendidas. En la praxis de las intimidades compartidas del otro quedan energías indelebles y un relato. Las imágenes de la memoria retroactiva también se hacen de palabras.

La honestidad pasa por el reconocimiento de lo que se es y eso incluye admitir autocríticamente los propios errores. El ejercicio autocrítico toma la forma de declaración en contra de uno mismo que es una vía indispensable para derrocar la colonización de influencias negativas y así poderse replantear otra forma de vivir.

Cuando no hay verdades imperan las mentiras, el fracaso de aquellas es el éxito de éstas pero ¿qué podemos hacer en un tiempo y una sociedad en la que se premia la falsedad y se castiga la sinceridad sino callar y disminuirnos en medio de omisiones? Me resisto a ser un habitante de las sombras y es así que he actuado desde la transparencia pero eso me ha producido una cantidad de enemigos considerable hasta el punto de parar mi comunicación personal donde reservo mi intimidad para proponerme desde la comunicación conceptual donde teorizo alternativas que satisfacen a mi ego idealista.

Cada día deja anécdotas y palabras haciendo de la vida entera un libro que se escribe con distintas manos.

La suerte tecnológica es la de nuevas ventajas en la aparatología para establecer contacto los unos con los otros. Tenemos los mejores medios en el traslado de la voz y del grafo pero se sigue sin tener grandes aventuras filosóficas que comunicar. Desde un punto de vista trágico diría que somos comunicantes de vacíos o en todo caso de malentendidos por eso nos pasamos la vida deshaciendo entuertos y malentendidos lo cual es un espejismo pantanosos que te quieta de hacer cosas más interesantes. Parece que las arenas comunicativas se ven revueltas y retorcidas continuamente por los interrogatorios sentimentalistas y las exploraciones de la cancha de intimidades. Hablar no es igual a comunicarse, a menudo el habla queda en su tentativa. Lo más honesto que se puede decir del habla es que es un proceso físico en el que interviene la voz articulada o la sígnica con intención de significado para entenderse. A menudo esa intención de significado se queda en su límite intencional. De ahí nace la literatura: la proeza multiestilística en dar la vuelta por miles de veces a las mismas cosas: todoas necesitamos redecir lo dicho en el pasado para que al menos quede testimonio de que no fuimos engañados.

En cada espacio de conversación (que tampoco necesariamente lo eso puede serlo de debate en profundidad) a cada nuevo acto verbal no hay que esperarle que se encadene directamente al inmediatamente anterior, que lo conteste, repase o refiera. Eso pasa tanto en las asambleas orales (de las de barrio y comunidad de vecinos al mismísimo parlamento pasando por coloquios congresuales de todo tipo)como en los foros escritos. Las palabras expuestas y tomadas se van sucediendo unas y a otras siguiendo un tanda implícitamente auto organizada contestando unas veces a fragmentos de otras opiniones, y otras dejando de contestarlas si se les pasan por alto o no les merecen interés. Reconocer esa metodología participativa nos salva a los hablantes de la ansiedad de espera de ser atendido aquello que decimos. Es muy difícil que alguien diga algo que no haya sido dicho y comentado antes, por eso a veces oímos hablar como quien oye llover.

Cada límite tiene una doble o múltiple lectura, según sea tomado como exceso de tradicionalismo que impide cambiar hábitos e implementar modificaciones, o si es tomado como un horizonte al que superar para que abra el campo a nuevas experiencias y hallazgos. El progreso personal y general es ir cambiando serenamente unos límites por otros sin confundir eso con la deidad que todo lo puede en cada voluntad repentina e impulsiva.

La caducidad de un tipo de lenguaje emplaza a la recreación de otro que sirva para enfrentar (interpretar y cambiar) la época que transcurre. Proponer nuevos dogmas ante el carácter obsoleto de los antiguos, no es trascender la ideología estacionaria en aras a un pensamiento y metodología dinámicas y ricas de ideas sino continuar con más de lo mismo dentro de un propagandismo por la movilización sin saber hacía qué exactamente. Al mismo tiempo es necesaria una axiología: un conjunto de criterios intemporales que sirvan para todo momento y lugar, de los que no se suponga que haya que derivar las mismas consignas. La diferencia entre axioma y consigna es que aquél da lugar a consignas puntuales diferentes según la coyuntura mientras que ésta pretende negar el axioma como marco superior. Como que la transparencia sentimental y conceptual no es posible en todas las situaciones por los factores de riesgo social y los condicionantes de la hipocresías, los nuevos lenguajes críticos que se abren paso lo hacen desde la sutileza y el esmero.

El lenguaje de la sinceridad es por sí mismo ya un lenguaje revolucionario al establecer una ruptura con las formas definicionales venidas de la tradición y por su naturaleza rupturista con ambientes de habla no dispuestos a que se le cambien sus inercias. La sinceridad radical es la vía directa para la exclusión, la persistencia de ella con ciencia esa vía como autoexclusión. El lenguaje revolucionario se ha vuelto en contra del lenguaje comunista y otros lenguajes que en su momento se arrogaron la categoría de exclusividad de la concepción revolucionaria. Ser revolucionario pasa por una actitud de firmeza para construir lo que ahora parecen imposibles (la utopía de la libertad y la justicia integrales en la gestión de un mundo de superávits) y por la crítica a presupuestos que han sido desbancados por la historia.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Coincidencia y (des)Encuentro.

Coincidencia y (des)Encuentro.JesRICART

Los espacios de coincidencia son múltiples dentro de unas posibilidades de encuentro escasas y matemáticamente condenadas a su fracaso. El desencuentro es una de las formas de no realización que inundan la realidad. Estar en desencuentro con alguien es menos grave que pretender un encuentro cuando la falta de sintonía es previsible o evidente. Para tener tratos significativos con los demás es importante (indispensable para no pocos temas) un background, un enfoque metodológico compartido y un deseo empático para entender. Es totalmente imposible la comunicación, por muchos esfuerzos dedicados al habla que haya, si no hay una sintonía intelectiva básica, una chispa de deseo en entender. Ya se había dicho que no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor entendedor que el no quiere escuchar. Una buena parte de los problemas mundanos se debe a un déficit voluntario de sensorialidad. Mientras el sujeto humano nazca y esté dotado con un equipo sensorial que infrautiliza porque no le saca todo el rendimiento posible a sus prestaciones el mundo seguirá en su ceguera. El desencuentro para muchos contactos humanos está preinscrito desde antes que se de una primera cita y al revés: hay sintonías que se presuponen energéticamente aunque no se hayan vivenciado anecdóticamente. El humano deficitario en su perceptividad tambien está correlacionado con su minus inteligencia. Si bien la imagen de una alta concentración intelectual (la del sabio o genio) se corresponde con un mayor descontrol del campo perceptivo inmediato aquello es posible por una elevada especialización atencional en unos temas elegidos. Habitualmente el desencuentro con el otro desde el primer o primeros tanteos comunicativos se puede constatar por una variedad de formas interrupcionistas (solapamientos verbales, disminución del oído) o por estilos de bloqueo. Lamentablemente antes de que una tema pueda ser expuesto en toda su extensión se puede decidir la inutilidad de hacerlo al descartar a quien se tiene enfrente como interlocutor válido. Hay ocasiones en que opto por abandonar un diálogo y preferir estar con mi ordenador o con una lectura en lugar de perder el tiempo para seguir oyendo lo que quien habla esté comentando. Aquello de que todo el mundo tiene derecho a la palabra y su opinión puede ser interesante ha quedado algo obsoleto como principio universal. Muchas de las conversaciones (si las murmuraciones están dentro de ellas) no pasan de ser las conjuras de necios tan brillantemente denunciadas por la literatura que no calla lo que tiene que decir.

He defendido la idea de que si existe la literatura (y el resto del arte por extensión) es por el fracaso del dialogo verbal directo. Lo que no se puede decir en un ambiente de sobremesa o de tertulia de cafés o sofases se puede (y ha) de decir en el sosiego del silencio individual en un espacio de confesiones escritas. Por suerte para la contemplación siempre se gana algo al transcribir reflexiones, aprovecharse de las figuras ajenas conocidas como candidatas al arco de personajes ajustados a los arquetipos conocidos de la raza humana.

La coincidencia en unas coordenadas (incluidas las coincidencias posteriores en estas u otras coordenadas) no garantiza el encuentro comunicativo,como tampoco predetermina una química de atracción física. La coincidencia es la condición indispensable para el encuentro físico pero no su garantía. Se coincide con gente a lo largo de la vida en distintos sitios llegando a haber un reconocimiento mutuo de la fisonomía e incluso con una práctica rutinaria del saludo y no llegar al encuentro y lo que es más interesante de observar y sin ni siquiera intentarlo, Hay figuras humanas inapetentes y las haya que son mutuamente inapetentes, no se lo dicen seguramente, pero se discriminan nada mas verse o tal vez sondearse. Muchos amigos de amigos nunca llegan a serlo de uno. El amigo nexo o intermediario no garantiza una amistad autónoma de los que han sido presentados.

Un ejercicio de introspección interesante es el de tratar de recordar a individuos de los que se tiene memoria visual de sus caras y figuras y con las que sin embargo no se habla nunca. Todo sujeto de hábitos y costumbrismo cotidiano repetido tiene una cierta cantidad de individuos que puede colocar en ese grupo que no es el de la indiferencia sino el del reconocimiento bloqueado ya que no da lugar a nada más. Una explicación de ese reconocimiento con desentendimiento está en el síndrome de saturación. Antes que un cerebro tenga tiempo para interpretar una situacion el individuo inercial ya la bloquea. En 5 segundos un sujeto puede retirarse del interés de una escena con la que se encuentra, y por tanto de los otros que la integran.

Las observaciones viajeras proporcionan al observador de una extensa y heterogénea muestra de los demás en el campo del turismo (definición de turista: un viajero que colecciona en sus fotos o memoria los lugares en los que ha estado pero de los que no se aprovecha para aprender o para vincularlos a anécdotas y neoexperiencias significativas). Hay turistas, ávidos de conocer y moverse por el mundo, y que nunca se detienen lo suficiente en ningún lugar donde desarrollar comunicación. Detienen sus autos en un mirador dedicando por término medio10 minutos de atención y no explorando mas allá de 10 metros a la redonda. Hay curiosas situaciones grupales en las que pronto se observa el grado atencional de los demás. Antes de que uno sepa si aquello que se está diciendo le resulta interesante puede estar alejándose de ello cambiando una escena irrepetible por una acción que puede demorar para otro momento. Son los casos en los que uno habla a un grupo y alguien se escaquea poniéndose a leer un folleto que esta en la mesa a modo de pretexto autista.

El individuo es por antonomasia un sujeto vectorial movido por una pluralidad de factores e intereses que están parcialmente en colisión entre si. El síndrome de saturación referido (definido tambien como TMI o demasiada información, too much information, asi citado por S.Serrano) indispone al sujeto embriagado de infos y datos a desear recibir muchos mas a pesar de seguir una linea de comportamiento clavada en ese hiperconsumismo de imágenes y de cosas.

Hay quien con total desparpajo declarar no querer saber nada mas, no oír mas, no leer, no estudiar, y lo dice sin rubor a pesar de estar trabajando en el campo de la cultura o de tener algunas titulaciones universitarias y de decirlo entre bastidores en un congreso o en una sala de la palabra. Tanto desparpajo choca con su presencia en el lugar,. (¿entonces que estas haciendo aquí? Es lo que se le puede preguntar: ocupa un sitio que no aprovecha al que va por motivos relacionarios no por un vinculo con sus contenidos y tal vez ha dejado fuera a alguien interesado en aprender, discutir, saber, escuchar y comprender). Hay que admitir la existencia de individuos que utilizan la inteligencia que les queda para no desear seguir avanzando inteligentemente en sus vidas. Tienen su derecho. A ese fenómeno propongo denominarlo la paradoja intelectiva. ¡Cuantas veces se oyen exclamaciones de carácter autopunitivo por haber elegido mal un sitio o haber perdido el tiempo en una cita o conversación o evento! Se necesita una cierta experiencia para prever la incoveniencia de seguir determinadas propuestas o acudir a determinados actos. Basta leer el programa para saber lo que se puede encontrar y sopesar el desajuste que se va a sufrir. Presuponer que todos los discursos públicos son aceptables es tan exagerado como admitir a todo hablante en su hablar por inconexo que sea. La potencialidad del desencuentro está en el mismo momento en que se memoriza o se apunta una cita a la que acudir. El arte de la conversación se ocupará de limar las diferencias cuando estas surjan. Cuando el sentimiento de la pérdida de tiempo es total un mensajero secreto te sopla al oído de que es el momento de irse o de quitarse de en medio.

Dependiendo de cada caso, una cita para un encuentro puede ir para más o ir para menos según la sintonía intelectual y el feeling sentido. Si va para menos cabrá inferir los motivos que no se explicarán generalmente por razones de cortesía. La experiencia repetida de contactos o sus tentativas con el inmenso universo del otro da un saber para hacer pronósticos útiles o al menos para evitar pérdidas de tiempo eligiendo situaciones poco o nada interesantes. Cuando Paul Eluard comentaba que envejecer significaba organizar la juventud a lo largo de los años me indujo a creer que eso era tanto como aprender a vivir y que ese aprendizaje incluye saber elegir las situaciones y los protagonistas que las componen. De ese modo se reducen los riesgos de no onda o de producciones verbales estériles. Esa actitud forma parte del fenómeno de evitación de lo descartable. Cuantos mas motivos tenga la conciencia para escapar del otro el indicativo de ello lo será de la falta de formación humanística.

En las realidades de sector o localidad donde las coincidencias están aseguradas por la misma configuración de los puntos neurálgicos y de sus combinaciones propiciatorias la necesidad de gestionar con astucia los desencuentros forma parte del desiderátum para una paz vecinal. De los pueblos y aldeas donde se conocen todos los vecinos siempre se ha dicho y sigue diciendo que a diferencia de la cobertura del anónimo que produce la gran ciudad, una contrariedad con alguien, un pequeño encontronazo puede clavar en un impasse una relación y dejarla congelada para siempre. Hay coincidencias espaciales que son eludidas por eso y en los pueblos no hay que llegar ni siquiera a los enfrentamientos para hacerse o heredar enemigos por motivos de envidia o de rivalidad con el forastero (hay forasteros que lo son de por vida para una mentalidad ruin, exclusivista y posesionaria del territorio con pocas habilidades para compartirlo). Por suerte -estimamos- esto ha ido cambiando con las décadas y se integra con mayor facilidad los nuevos visitantes que pasan a ser simbióticos económicos con los lugareños lo cual incrementa su cuota de aceptabilidad. El desencuentro de cada encuentro tambien está influido por intereses de rentabilidad o referido a posiciones de clase.

El cumplimiento de la palabra dada

El cumplimiento de la palabra dada.JesRICART

Una ideologia por mas revolucionaria que sea no garantiza un futuro de concordia y cooperación si la ética no hace de gran territorio en el que se mueva la actividad de cada cual. De la ética y de los valores se habla tanto que se llega a perder el oremus del significado de ambas palabras. La complejidad de su definición se resuelve definiendo las bases ineludibles. Pedir personas éticas, y se presupone que honestas parece que se ha convertido en un imposible o es una demanda excesiva para las épocas de compromisos autorestringidos. Ni los demandantes están en condiciones de evaluar quienes son y no son éticos ni la ética se demuestra con un perfil fisico determinado. Una tendencia cultural dominante prioriza las oportunidades de negocios y la excitación de los mercados a crear relaciones humanas autenticas, transparentes y nobles.

Dar la palabra es algo constituivo del discurso relacional. Lo que diferencia el hablar por hablar, al hablar funcional es que este último adopta formas de compromiso con una u otra acción. La capacidad de cumplir con la acción prevista es lo que estabiliza a un sujeto como activo y al mismo tiempo como referente seguro ante los demás.

Por encima de los planes políticos en los que se piense o se sigan, por encima de las políticas de estado, por encima de las fuerzas de liderazgos y de las singladuras en las épocas mas cruciales de una historia, antes, después y durante el ejercicio de cada tesitura colectiva, cada individuo humano tiene que cumplir con sus dictados de conciencia y sus corresponsabilidades sociales. Bastaría que la ética ganara terreno, persona a persona, para que el mundo cambiara, dada su inconmensurabilidad, sería con la honestidad que se podria hacer la revolución de los pequeños gestos y por si no se sabe lo que es esto; bastaría con cumplir con la palabra dada (o retirarla a tiempo por reconsiderarla) para protagonizar una transformaron social de una envergadura impresionante.

La vida es una observación de campo que si se acota en esta cuestión especifica: la de cumplimiento o no con la palabra dada (desde el auto encargo de tareas o compromisos a las promesa de acudir a una cita) se puede hacer un balance elocuente de las capacidades individuales. Cada vez que alguien da su palabra y no la cumple no solo queda pintado por lo que es, es decir por lo que no es, sino desautorizado ante si mismo traumando a quien no ha correspondido al fallarle. Esa persona, la que ha quedado plantada, se resentirá para no contar no solo con aquella que le ha fallado sino con otras de las que sospeche que puedan fallarle aunque no tenga pruebas ni haya sufrido un precedente.

Los correlacionarios no dan tantas oportunidades para que una vez quede cada cual colocado en su lugar pueda salga de ahí rehabilitado. Cuando se averigua que alguien con quien se cuenta para algo falla y no solo eso sino que además no se disculpa por fallar , la cascada de acontecimientos emocionales posteriores no se hace esperar. Si bien una relación no queda rota tras un incumplimiento de una de las partes, sí queda suficientemente marcada para no ignorar lo que se puede esperar del otro.

La continuidad de las relaciones humanas depende directamente de la capacidad de relativizar (perdonar o pasar por alta) conductas erróneas, admitiendo que su potencial es mayor que sus déficits demostrados. De quien no se puede contar para determinadas acciones o consultas es mejor prescindir y recolocar las coordenadas de la relación en otro campo asumible. De hecho, nadie puede complacer y colmar en todo a otro; de hecho, las expectativas depositadas pueden ser las más exageradas. Entre el extremo de la máxima expectancia depositada y el otro extremo de la nulidad total de relación queda el vasto campo intermedio de relaciones sostenidas interesantes y útiles a pesar de sus déficits. Realmente no hay una sola relación humana que no sea deficitaria ya que los protagonistas que la componen son ellos mismos sujetos incompletos de cuyas faltas no siempre son conscientes pero que sin duda afectan a los resultados comunicativos y cooperativos.

La relación mas extraordinaria y todo el futuro que contiene empieza con unidades de trato muy sencillas. La espera de alguien y la comprobación de su ausencia no explicada deja un vacío interrogado. Tal vez la extrañeza durante unos instantes o puede que las primeras veces dure algunos días, sea como sea, el ausente que dio su palabra y se esfumó ademas de quedar retratado por lo que es, contribuye a una nueva capa de desconfianza general ante el otro genérico. Es así como se acaban sacando conclusiones sobre los demás y los grupos (étnicos o clasificados) de los demás. Hay un tipo de gente que no baila aunque haya aceptado el trato de una danza o de una relación.

La palabra dada es un eufemismo que refiere el compromiso establecido: desde acudir a un determinado lugar en un día y hora para hacer algo a un vínculo en un proyecto común para compartir una investigación, un debate o una exploración. La vida de agenda-dietaria pasa por apuntar cuantiosas citas de dos tipos: las regulares que ya están memorizadas y ni se apuntan por su repetición cotidiana (cenar en casa con los de casa o ir al trabajo al mismo lugar cada día) y las ocasionales, tanto mas necesitadas de apuntar cuantas mas sean. Se `puede estar en un periodo de intensidad relacional de la vida con multitud de citas para negocios o preparar acciones y en otro periodo de relajación relacional con pocas citas. Se puede experimentar que si bien la agenda es un instrumento organizador, su propuesta aceleradora no tiene porque ser tan útil. La velocidad de uno no tiene porque ser la velocidad de sus entrevistados. La superación de la agenda es una forma de desaceleración de la actividad planificada dejando para otras formas de contacto(las coincidencias entre ellas) el potencial de las relaciones. Desde que sabes que hay personas con las que no puedes planificar nada por su tendencia al incumplimiento y su falta de virtudes en la seriedad te libras de tu rol de pusher o de insistente o de proselitista dejando que cada cual siga su ritmo o cadencia. Eso reduce a la poca gente que ha probado su capacidad de palabra correr el riesgo de quedar con ella, para la mayoría queda el campo de coincidencias para hablar o tratar de lo que sea. Las nuevas tecnologías de la contactología han colocado en segundo lugar la cita para priorizar la comisión del acto. Ya no es tan significativo el orden de las cosas como la oportunidad de acceder a esas cosas. Es así que hay conversaciones que esperan que se pueden demorar por años porque en el momento en que tenían que haber sido dichas hubo elusiones o falta de sintonía. En general, hay experiencias que se demoran para otras ocasiones mas propicias. Es difícil no saber qué hacer con los demás. Los perfiles, ausencias o presencias, insistencias o delaciones, ya van dando las pautas para encontrar la manera por donde sigue una relación. Como que las relaciones no pueden aspirar por sistema a la comunicación total, dejarlas fluir es lo más prudente. En caso de duda consúltese con la almohada. Siempre hay algún momento de soledad para recapacitar sobre lo qué hacer con cada persona estimada o estimable que no haya estado a la altura de si misma ni del compormiso dado. Menandro decía que la noche siempre trae consejos.

En la gran ciudad la profusión de desajustes es de una magnitud tal que el perfil de la suerte consiste en sustituir unos por otros. La cultura relacional tambien ha hecho de la coincidencia o espacio de coincidencia (tomar una cerveza en los atardeceres en un determinado punto popular) la sustitución de la cita especifica para un compromiso concreto. Si te quieres encontrar con los demás o con tal o cual ya no es necesario acudir a sus casas basta con ir a ese punto de coincidencia, en el que generalmente en torno a mesas y bebidas se le va dando continuidad a una relación. La mayoría de relaciones se montan en torno a palabras y al hecho mismo de garantizarlas, más que en torno a planes rigurosos desde lo que decidir procesos activos cuya complicación o compromiso suelen ser disuasorios.

Lo que más orgullo puede dar a una persona de sí misma es no fallarle a nadie ,ser consecuente con la palabra que le ha dado, estar a la altura de lo decidido. Nadie mas que uno puede saber si cumple consigo mismo. No vale el evento en el que un encargado de colgar medallas se las cuelga a otro. Lo que vale es la convicción de ser quien se dice ser. Cumplir o no cumplir con la palabra emitida, esa es la cuestión. Ser o no ser a través de la palabra dada.

Sentimentalidad tras el amor no sintónico.

Sentimentalidad tras el amor no sintónico. El amor desajustado.JesRICART

La propuesta amorosa es una llamada permanente. Raramente hay quien la rechace al menos de una manera abierta y diga estar en contra del amor. Si la humanidad entera es tan amorosa se hace extraño comprobar tanta capacidad para el odio y para la muerte. Se ha dicho que el amor-odio son o es un ensamblado o una doble realidad no tan lejos una parte de la otra. La propuesta amorosa empieza en el momento en que alguien expresa su deseo de querer y ser querido por alguien a quien elige o le pone la mirada. Como se ve, ese planteamiento es una demanda formal en toda regla que irá a más o a menos según la correspondencia que se reciba. Las relaciones amorosas desde el mismo momento en que empiezan no están tan lejos de otra clase de relaciones humanas que negocian recursos y proyectos. La relación amorosa es una empresa sentimental pero también con una proyección material que donde encuentra mas acomodo y concreción es en la organización de un dueto convivencial. A lo que mas se teme es a una vida completamente solitaria y, por eso, se tiende a buscar la compañía y si es íntima tanto mejor. Sociológicamente, se da tanto este fenómeno como el de los singles que quieren continuar como tales después de haber pasado por sus experiencias caseras con otros y terminar un tanto decepcionados. Muchas viudas no quieren oír hablar de otra tentativa convivencial y otros/as que no tienen pareja no paran de decir que la buscan aunque a veces no hagan el menor esfuerzo para conseguirla por no decir que eluden situaciones relacionarias por fobia social. Del amor hay todas las teorías que se quiera inventariar y de su concreción convivencial también. Como que vincula dos personalidades distintas, con experiencias diferentes y orígenes distantes, el arco de variables es tal que lo mas probable es que cada interpretación unilateral no coincida con la otra. El uso plural de las conjugaciones a la hora de hablar es lo que sutilmente sugiere formas de consenso.

Los procesos amorosos entre dos, suman confidencias que pasan por una entrega considerable de palabras. Esas hacen de nexo de fusión aunque no hay una cantidad determinada de palabras con las que se pueda garantizar una fusión excelsa. Las palabras -como portadoras de significado pero también de esa energía de fusión- traen sentidos ambivalentes en tanto que se las usa en potencialidades diversas. Hay historias de palabras que funcionan por un lado desde la hipótesis en estado permanente y del otro, desde la efectividad demostrada. Ese plurivalor advierte a cada hablante de la multitud de registros desde los que se dicen las cosas y desde los que se escuchan. Plásticamente: ahí donde hay dos personas hablando puede haber al menos cuatro posibilidades diferentes de entender las cosas: 1.lo que se quiere decir y 2 lo que se dicho. Esto multiplicado por dos al ser dos hablantes.

En el cortejo amoroso, el/la amante en espera, antes de pronunciar las palabras declarativas de sentimentalidad, tiene que estar muy seguro/a de que lo qué dice es lo que le representa no permitiendo el menor detalle que se preste a engaño. Decirle a alguien que le quieres te puede vincular a esa persona toda la vida. No vale una subvocalidad (una especie de manera de cruzar los dedos escondidos tras la espalda) según la cual se añada un significado privado que no se le comunica a quien escuche la declaración. Si bien todo lenguaje remite a una doble experiencia: la del pensamiento que lo produce y la de la limitación escénica que lo proyecta en la frase concreta en la que sale, la honestidad individual es incompatible con decir aquello que no se siente. Otro asunto es el riesgo psicológico que se corre con cada compromiso con la palabra. Por mucho que el declarante quiera curarse en salud avisando a priori de los equívocos implícitos en la semántica por una cultura del alter ego que condiciona su traducción subjetivizada, tiene que preasumir la posibilidad de que lo que diga en el campo sentimental no va a ser entendido. Hay tanta necesidad de amor y de sentirnos amados que los humanos somos proclives a ultrainterpretar los significados de las palabras más allá de lo que dicen.

Se deja caer en hipervaloraciones del otro cuando sabe que como cualquier otro hablante dice mas de lo que puede asumir y como cualquier otro amante induce a una historia de amor superior a la que pueda corresponder.

Sea el que sea el lenguaje amoroso éste nunca está exento de equívocos, ya que una misma terminología ha sido usada desde tiempos lejanos con propósitos diferentes. El amor más sincero es el que no promete nada y el amor más honesto es el que se expresa en clave de condiciones, de hipotéticos resultados pues según concurra la conducta del otro seducido o amado. El lenguaje amoroso afirmativo de futuros es incrédulo y la honestidad empuja al condicional. Todo lo que pueda suceder sucederá si y solo si concurren unos determinados factores.

Ha sido habitual en un tipo de literatura tradicional poner la responsabilidad del lenguaje amoroso en el hombre (ese machista de mierda así tantas veces referido pero que sin embargo con sus pocas o muchas luces tomaba la iniciativa verbal para sacar a bailar a las chicas y tratar de llevarlas a las camas) como si la mujer no tuviera boca ni voz a través de las que expresarse. La cinematografía presentó a un prototipo de mujer floja y expectante, tímida y delicada,desprovista de iniciativa y sin expresion alguna de su deseo, no fuera que se la considerara una puta, preparada biográficamente para mantenerse en stand by a la espera de que un hombre se fijara en ella. Ese retrato es totalmente obsoleto. No debe existir un solo ejemplar de este perfil en toda Europa (o tal vez sí y estaríamos hipervalorando la liberación femenina de las viejas costumbres del sometimiento) aunque siga existiendo en otras latitudes. Pero ese retrato no solo da motivos de piedad por la mujer que no se autoafirmaba declarándose libre y con iniciativa para no pasar por una buscona sino que también los da para reconocer su infradesarrollo en su discurso expresivo. Mientras las mujeres no tomaron la resolución de buscar a sus partners en lugar de dejarse buscar por ellos el lenguaje de la seducción no cambió. Antes, se colocaban en la posición de hacerles creer a ellos que eran los verdaderos conquistadores, pero con su igualación de derechos adoptaron roles más vanguardistas. Desde lejanos tiempos sin embargo aun desde roles sociales marginales la mujer acababa disponiendo de su cuerpo. El hombre propone y la mujer dispone.

Con el nuevo lenguaje, el poder de la seducción está de ambas partes. El manejo de las palabras entre la discreción y la insinuación o la abierta declaración es lo que determina los roles. Todavía ella sigue esperando que la propuesta concreta la haga él, no sea que se la juzgue mal. En una primera cita, él que sabe que le toca esto no propone la frase concreta de pasar la noche juntos hasta que ella no de alguna pista de aquiescencia.

-He pensado que podemos pasar la noche juntos en la misma cama sin que tengamos que hacer nada especia -le dije antes de que pasara una hora a una chica tras la primera cita presencial que tuvimos-. Ok -dijo ella- La respuesta podía haber sido negativa, pero tampoco hubiera habido una segunda tentativa preparada para una siguiente cita. Como así sucedió en primeras y únicas citas de sondeo por las que pasé.

El amor, o más exactamente las formas amorosas, tiene muchísimas variables. Sus verbalizaciones tienen sutilidades sintácticas. Cuando en un correo de intimidad se pasa a decir cariño, amor mio, querido/a mía/o hay que contar en la emoción puntual de ese momento en el que se dice y en los límites de su potencialidad. Cuando de la otra parte se pasa de una carta a otra del “mi muy querido...” a la siguiente sin encabezamiento hay motivos para sospechar de la estabilidad sentimental del otro. La urgencia amorosa no es precisamente un indicativa de potencialidad o de flechazo lo puede ser de ansiedad y de una volición desordenada.

Definir una teoria amorosa universal es una empresa interminable e innecesaria. Es tanto como tratar de definir un canon de belleza o un patrón único para el deseo y el placer. La multiformidad humana, sus distintas inclinaciones e inercias para el goce y sus valoraciones diversas de la forma debidas a su propio polimorfismo hacen que fracasen las definiciones cerradas en este campo. En cada nueva historia de amor la os enamorados implicados les tocas redefinir en lo que están metidos. Si bien cada evento de intimidad evoca todos los demás que se hayan tenido con los que guarda un común denominador es en si mismo distinto. No hay un/a amante igual a otro/a ni una historia que repita la anterior. Hasta que no se inicia una intimidad fáctica con muchos ratos dedicados al placer, a las caricias y a los orgasmos, uno no reactualiza las reacciones de su cuerpo y las posibilidades fisiológicas de compromiso. La entrega sensorial no es un acto intelectivo, depende del atractivo de cada cuerpo y de sentirse cómodo en los brazos del otro..La idealización excesiva del partner va en contra del quántum de placer y sabotea la verdad de la relación.

Ortega dijo de Stendhal, nacido un siglo atrás, autor de De l' amour, que no llegó nunca a amar a nadie ni fue amado por nadie.¿Es posible que des de la filosofía es pueda llegar a afirmar una sentencia de este tamaño? ¿Se puede conocer tanto a otro, mucho más si solo es a través de su legado escrito, como para definirlo en esos límites.? De Stendhal se ha dicho que idealizó sus amores al adoptar una solicitud de autorización a las mujeres idealizadas de sus propias ilusiones. Para él amar era un acto de perfeccionismo que llena de perfecciones al objeto amado. Ortega que tambien partía del amor platónico considera que en el objeto amado no tiene que haber un compendio de perfecciones y que es suficiente con una perfección puntual por la cual amarlo. Según Ortega , quien ama solo ama lo que hay de real en la persona amada. El hombre elige para enamorarse a aquel que reúne sus propias cualidades.

Entiendo que ambos tomaban el amor como una historia personalizada única y crucial en lugar de un continuum en un proceso biográfico apasionado cargado de amorosidad. El amor es una fuente de energía que dota de potencialidades a aquel a quien se quiere y que ni siquiera era consciente de ellas. Ineludiblemente, el sujeto enamorado proyecta su fuerza y energía en transformar a aquel a quien ama. Si no hay influencia, si no hay transformación es que esta energía no fue suficiente siendo el amor no total. El amor,aunque deriva a una negociación tacita, entre los haceres convivenciales y la gestión de los deseos, es una energía que parte de cada fuente individual. Para amar no hay que pedir permiso a la persona amada lo mismo que para desamar no hay que contar con un acurdo o un permiso. Son energías que fluyen y se modifican según los actos de cada parte. No hay un amor decretado para siempre sino una oscilación de la energía según se va dando el trato interpersonal. Amar es una necesidad energética para vivir. Forma parte de la necesidad subjetiva proyectiva y del cuadro de la autorrealización. Ponerse en funcion de ser deseado o querido posiblemente puede demorar la cita con el amor basta mas allá de la época en que más se necesita. La Rochefoucald ya diferenció una mayor felicidad derivada de la pasión sentida al amar que por el amor inspirado a pesar de que muchos amores unilaterales ni llegan al conocimiento de la persona amada, ni son correspondidos por esta.

Lo que falla en las proyecciones amorosas repetidamente es esperar del otro unas correspondencias predecididas unilateralmente. Es via directa al fracaso y al sufrimiento. Las personalidades propensas a sentirse abandonadas tienen mas probabilidades de sufrir que las que contemplan todas las variables concurrentes en cada relación y por tanto otros factores externos de desajuste. En las relaciones de confidencialidad con expresion y cumplimiento del deseo sexual y la declaración amorosa, incluso con el empleo del mismo lenguaje, convergen intensidades distintas. De hecho no se define hasta el después, (cuando ya ha terminado un encuentro o una convivencia) el lugar que ha ocupado y el lugar que puede seguir ocupando la persona amada en la vida de uno. Si la relación ha pasado por muchos episodios de inseguridad de uno de los partners posiblemente el otro que estaba al principio seguro de aquella relación no puede sostener esa actitud indefinidamente colocando en su lugar el perfil de ansiedad con el que trata. La inseguridad de uno en relación al futuro de la relación o de la relación misma se impone frente a la seguridad del otro. Por mucha que sea la convicción y seguridad puesta en el querer si el otro está en la permanente codificación de su decisión, antes o después se estrena una seguridad relativa, es decir una inseguridad con respecto a quien no está seguro de si mismo.

La sentimentalidad puede seguir pero no bajo el parámetro de una seguridad total de la persona amada que no tiene facultades para estar segura de si misma. Eso convierte la relación amorosa en una indagación psicológica no limitado al encanto de las formas y a la poesía de las letras.


lunes, 20 de septiembre de 2010

Cher, La libertad estética.

La libertad estética. Elogio a Cher por su mini-atrezo. Néstor Estebenz Nogal

Eso de pertenecer al esferoide de las celebrities (que no me consta que sea una ganga) tiene sus riesgos. La figura pública si no cae en gracia se arriesga a que le lluevan pedradas desde todos los ángulos. La estrella brilla por cuenta propia y los focos la deslumbran como para no poder llevar enlistados a todos y cada unos que la ponen a parir de una manera u otra, generalmente desde la oscuridad y la mediocridad. Cher, actriz cinematográfica y actriz social, conocida en los medios como la mujer mas operada, presunta adicta al bisturí, visitante de quirófanos y banalizadora de los recursos quirúrgicos, con una pinta de buen ver y con una actualidad envidiable como superdeseble, por su belleza, su melena y sus formas, es atacada por el niñato de turno, que nos somete a su opinión de no noticia sino de plataforma insultante, diciéndole lo que puede llevar o lo que no puede llevar puesto. Antes de ser caricaturizada como una belleza a la carta Cher dio la talla con canciones que siguen siendo estupendas. El que va de evaluador de su forma quitándole el derecho a exhibirse en una performance por vestir un minitanga, una gasa con lentejuelas, porque está en la sesentena y porque “ya no tiene edad” para eso, es para expulsarlo de todos los foros de letras y comunicandos.

Como que quien hace tal diatriba no la acompaña con su foto no podemos meternos con su figura y forma pero sí con su ideologia y su bunkerización en la clásica ideología de la moral purista. ¿como es posible que esa saga de ultraópticos que presumen de ver más allá de lo que hay, rebroten como pedos infestos de un periodismo de la provocación, para meterse con todos pero eso sí no dejar que nadie se meta con ellos? Hay respuestas psicosociológicas para esto.

Hasta donde sabe las facultades de periodismo no inciden para modificar el mercado de las opiniones escritas y los medios tienen en su haber plantillas de opinantes que carecen de la menor elegancia estilística, están escasamente formados a pesar de sus cursos y cursitos, no saben cubrir las noticias y contribuyen al despilfarro visual.

La historia del glamour y de la fashion reality no pasa por las edades ni la edad es el parámetro de temporalidad con el que decidir quien debe vestirse y cómo. Valorar el mundo del espectáculo y a quienes viven de el, en los roles que sean, requiere un poco más de rigor. El reportero no puede confundir su victimidad personal por no aguantar según que formas corporales o porque le recuerden las de su abuela (ya sería una suerte en todo caso, al juzgar lo superbien que se conserva Cher) con el debido respeto en tratar una imagen que pertenece a una persona porque le han puesto a escribir sobre ella.

Lo interesante de la personalidad de alguien que se siente victima de lo fashion es que se dedica a reportarlo. Basta que no lea la noticia o que se cierre a recibirla en lugar de pegar las narices al culo que no desea. ¿quien eres tú para decirle a nadie como debe vestir y si está en la edad o no de exhibir sus caderas, vientre o piernas? Al hacerlo te delatas como un sujeto fuera del orden del deseo universal, limitado a un deseo particular muy encajado en un perímetro estrecho de cuatro normas decimonónicas. Al decirle a una mujer que por tener mas de 60 cumplidos y con el impacto dismórfico por el paso de los años ya no tiene derecho a exhibirse se olvida que, por suerte, la inquisición ha periclitado y nadie todavía puede formular que formas son las aceptables y cuales no. a quien cuestiona la performance se le puede recomendar que se de una vuelta por las zonas nudistas o actualice lo poco que sabe de anatomía humana. Posiblemente una visita a una playa de desnudos lleva a la UCI al susodicho por sobrevenirle un colapso fulminante ante tantos cuerpos, a su gusto, desagradables. Comparando índices de desagradabilidad, lo es infinitamente mas el del que va de falso esteta definiéndonos para todos los demás lo que debe gustar y lo que no debe gustar.

Cada vez que un periodista, o alguien que lo emula en este campo de las varietés, tiene que acudir a la cantera de art people para hablar de unos y otros famosos con los que componer su articulito, que de cobrarlo es dinero mal tirado, debe sentirse personalmente muy mal, más que mal, fatal, por hurgar en vidas ajenas y no aportar nada útil al mundo. Lo mas útil que podria aportar es desaparecer del área de las opiniones. Vale, opinar se le puede dejar, pero n oque pase el filtro de una redacción cuando el texto es injurioso para las personas de las que trata.

No será la última vez que esa clase de noticias pendejas ocupen algunos medios. Eso sirve de indicador de un falso y erróneo periodismo. Cada escritor ha de ser muy consciente de lo que habla y tener el cuidado exquisito en no sobrepasarse al tratar de algo o de alguien. Solo hay una excepción a esta regla: dar con alguien que se la ha saltado para tratarlo como se merece: físicamente con una patada en el culo echándolo del espacio de habla y virtualmente denunciándolo como un inútil para las letras comunicativas. ¿Tú te permites atacar a una figura pública que sabes que no se va enterar ni siquiera ni de tu comentario ni de tu existencia de insecto), otro -ahora yo- otros muchos por la lista de comentarios contrarios desencadenados- puede/podemos permitirnos contraatacar en tu contra en defensa de quien no lo va a hacer. Por su parte, las actrices y actores que se ven puestos a caldo por toda la chusma de prenseros del llamado corazón, una manada porcina chapoteando en el lecho de sus excrementicidades; podrían tener más entradas de dinero por el tratamiento periodístico lesivo al que son sometidos por la vida de la denuncia sistemática, sin dejarles pasar ni una, a quienes no utilizaran correctamente el lenguaje al mencionarlos o tomarlos como tema-eje de sus comentarios.

La libertad de expresion incluye el derecho a la palabra argumenta no al criterio de mediocridad sistemática atacando por la espalda a los demás por el hecho de ser gente pública. La opinión rancia y retrógrada de cuestionar las formas de una actriz y su actuación recuerdan demasiado las de las ancianas de antaño, vestidas de negro y con pañoletas, que se llevaban las manos a la cabeza ante las primeras minifaldas o antes que eso, ante las primeras mujeres que mostraron los tobillos. ¿como entender a quienes no tienen entendederas? ¿cómo aceptarlos en sociedad cuando les falta la vision democrática mínima de admitir el polimorfismo? Y en lo personal ¿cómo aceptar que un cerebro de mosquito que maneja un teclado para hablar mal de otra persona pueda decirnos a los demás qué imágenes debemos aceptar y cuáles no? Seguramente la mayoría de mortales no tenemos la belleza que el susodicho pueda autoatribuirse. Lo mas sospechoso de todo es que preestablezca un limite de edad para la exhibición y la sensualidad. Al chico debería llevarse le de las orejas a ver mundo y entender que la conexión entre placeres y formas abarca un amplio espectro de variedades y no siempre la forma física mas perfecta de acuerdo a un canon de medidas es la mas excitante. Un poco de tolerancia chico, no te metas con el deseo de exhibición de Cher y no nos meteremos con la exhibición de tu poca inteligencia. Maj Sjöwall señala que se están dejando atrás los ideales de tolerancia. Es cierto, aunque en todas las sociedades siempre hubo sectores de intolerantes incapaces de coexistir con las formas distintas para las que ellos estaban preparados (fueran las de los negros, las de los homosexuales, las de los nudistas, las de los hippies,...).

La libertad estética es una de las primeras libertades, es la elección de la propia forma con un arco ampliamente extendido en el que vale todo salvo la ocultación de las caras (algo que terroristas, policías que los detienen y algunas islámicas enfantasmadas hacen a maneras desiguales). Es propio de quien no se entera de los contenidos quien se fija más en el cabello o el látex que en el valor artístico de alguien o en su comparecencia pública.

Hay una lectura completamente distinta de una mujer con el triple de edad que una chica joven se atreva a mostrar su desnudez o semidesnudez: gritarle al mundo que su cuerpo sigue interactuando, que su sensorialidad no ha acabado, que la sensualidad no es incompatible con el paso de las décadas y que su sexualidad no solo está viva sino que puede superar en mucho a la de los juveniles de estreno que cuentan sus orgasmos a cuentagotas.


viernes, 17 de septiembre de 2010

.Balbuceos (de Micropoética de Jes Ricart)

Tras la resaca de una vida de sueños se despierta en la misma realidad e contra la que nos rebeláramos medio siglo atrás, eso sí, incomparablemente más sofisticada.

Me persuades con tu grito de oradora combativa. ¡De acuerdo, no callemos! ¿aún si cuando al no callar herimos a quien no quiere oírnos? ¿aún cuando desde el lenguaje no conseguimos expresar todo lo que somos?

Necesito una ninfa fiestera que me dé el mapa de sus hendiduras para resucitar en su clima ardiente, puedo prometer y prometo que cuidaré del entorno con sumo gusto y mimo a cambio de ser devuelto a la existencia de hombre calmado.

Entonces, ¿qué idioma elegimos para hablar? todo son signos y en cada uno podemos declarar lo que nos falta oír y entender. Podemos hablar el lenguaje de las palabras y el de las manos, con las bocas de los versos y con las caricias de los dedos.

Ni siquiera los interrogantes tienen ya carácter de pregunta. Una pregunta para que lo sea tiene qué especificar lo que pregunta. Si de lo que se trata es de incomprensión el signo adecuado es el de la exclamación que demuestra perplejidad, sorpresa, descolocación o desazón.

Dejaré de hablar porque las palabras son vacuas y he oído que se las lleva el viento, dejaré de hablar porque cada frase puede ser una fuente de conflicto, dejaré de hablar apostando por una epistemología del silencio, dejaré de hablar para fluir desde el enigma, dejaré de hablar porque solo lo puedo hacer con una dosis excesiva de fantasía y al dejar de hacerlo me arriesgo a dejar de ser yo, al callar permitiré los adjetivos del miedo, al callar creerán que me desdigo de mi poesía anterior, al callar me haré tumba y pasado.

¿Dónde puedo conseguir una maniquí a tamaño natural que me de la compañía de la imagen aunque sea sin la boca de los besos ni las manos de las caricias?

Si a mi alma -que no sé si la tengo o no tengo noticia exactamente de lo que es- le hubiera sido dado a elegir en qué sexo humano hubiera preferido reencarnarse (que tampoco tengo tan claro que las almas, si las hay, anden perdiendo el tiempo queriéndose reencarnar) habría respondido que en el de mujer. La mujer tiene una panorámica holística y una capacidad logística muy superiores al hombre. Por si eso no es suficiente permanece en atalayas desde las que domina el horizonte y espera que los varoniles, ansiosos de sus formas y dulzuras, las escalen para ofrecerse como aspirantes a su amor. Las mujeres elegís por quienes ser amadas y por quienes no. La mujer es la que limita la gestión de la pasión mientras que el hombre queda relegado al rol melifluo de la persistencia.

Me he tumbado en los lechos de los prados, me he bañado en los suelos de los ríos, he retozado como cuando niño chapoteaba en los charcos de barro, me he fundido con los olores de la tierra mojada, he mezclado mi sudor con el de una figura inmediata, me he revuelto en la hojarasca del otoño y de los helechos. He formado parte de fragancias olvidando mi gravidez y materia, he ignorado mis límites. Sigo sin despertar de mis sueños.

Aceptaría sin escepticismos mujer loba que me llevara a sus bosques, que me arrullara con su ulular de cada noche, que me dentellara convenientemente como corresponde a una fiera, que me diera su calor y su leche, aunque todo eso solo durara lo que va de una luna nueva a una llena. Aceptaría correr su suerte por las razias de cazadores y las trampas que nos cortaran los pasos. Viviría en su cueva en la tierra, recorrería su tiempo oliendo su cuerpo, me haría su consorte en la naturaleza y dejaría que me comiera para desaparecer en su vientre.

Recibidos tus abrazos. Las coordenadas físicas (espacio y lugar, día y hora) para la praxis del cariño pasan por la cuerda floja del funámbulo.

Tenme como reserva o complemento si el arquitecto de tu memoria no acude a la cita o te abandona temprano, invítame a la mirada de tu cielo para despeinarnos revolcados en un suelo de hierba dejando pasar el ulular de la noche y la confidencia de nuestros anhelos.

Pienso que el mundo anda de mal en peor pero también pienso que yo sobro en él. Francamente, cuanto más vivo menos cuadra el sentido existencial. Formar parte del proceso de existencialidad es a ratos brillante y a ratos penoso pero el resultado final es un balance de placeres y desgracias que no se puede cambalachear por nada con nadie.

¿ Dices que es bello lo que escribo? la belleza eres tú y es un orgullo que aprecies lo que escribo.

Una mirada clara , sostenida y directa, no puede incluir ninguna trampa. Si me dedicas una estaré a salvo contigo.

Rediseñando la figura y el fondo, el paisaje y su andante, el mensaje y el soporte, el sujeto y su yo. Reconceptuando el arte, no el que se expone en las galerías sino el que se pide humildemente prestado de la naturaleza para trasladarlo a los escenarios performánticos. Revisando la soberbia humana para recolocarlo en su puesto de observador extasiado ante la belleza del cosmos y de sus magias.

Si estás planeando amarme recuerda que el amor espera del otro aquello a lo que no puede corresponder y le pide lo que no puede dar, por eso sus tentativas se convierten en transacciones en las que se mide el quantum de energía invertida para verse compensada con réditos, si no es así se trueca en odio. Por eso, la inclusión y la exclusión son prácticas tan conexas y combinadas que clava a los amantes en los laberintos de sus dudas.

Dando por descontado que el error más grande es el de nacer (no en un planeta como éste si no en una sociedad como ésta a la que tener que soportar toda la vida sin poderla cambiar) una vez asumido se puede hacer de la biografía un viaje de aventura continua en el que encontrar las experiencias más extraordinarias. Eso es una paradoja: cuando lo has perdido todo es cuando tienes las mejores condiciones para encontrarlo y apreciarlo todo.Espolla4ago2010

Nací en la geografía hispana, en el nordeste para más señas, me bañé en olores y colores, amé la tierra mientras la cataba chapoteando en el fango mis juegos de niño. Había sido archivado en el registro civil con un nombre del santoral y a su debido momento controlado por un estado como ciudadano de pleno derecho -se me dijo-, en un país de folclore estupendo, bellezas naturales impresionantes, mujeres que quitaban el aliento y de entuertos irresueltos. Después de todo esto me subscribí a la única patria que reconozco: la de las letras, sin banderas ni conquistas de guerras.

¿Las palabras nos defienden o nos defendemos con palabras contra otras? ¿Aprendimos el lenguaje o el lenguaje nos constituyó antes de aprender? Somos signos que suenan y por si fuera poco hablan, e incluso dicen, y transmiten sentimientos convirtiéndose en actos. Desde que sé que soy una fuente de palabras vengo dando de beber a quienes me eligen para calmar su austeridad mientras mis canteras se llenan con la bebida de tantas otras palabras que todavía no me han saciado.

Cuando oigo decir de alguien que todavía cree en las personas pregunto ¿Entonces a qué viene tanta desconfianza en tus ideas y hábitos? No, es difícil creer en la gente como una baluarte o promesa de futuro cuando la especie en bloque se las ingenia para destruir su planeta hábitat y a sí misma.

Si necesitas un duende para recoser tus redes neuronales no dejes de avisar, si necesitas un amante reciclado rescátame del tacho de la basura, si necesitas un compañero de conversaciones animatorias o un clown para parodias también podemos citarnos en el lado oscuro del satélite de los lunáticos. En serio, cuídate, el futuro necesita una justiciera.

Seguramente has volado y vuelas pero no me consta que te hayas colado por mi ventana y guardado mi sueño y poseerme mientras estaba durmiendo. Hay muchos sitios a los que se puede volar y tu vuelo no pasaba por las coordenadas de mi noche. Si tus alas cansadas necesitan reposo o tu cueva bandolera y encharcada necesita descanso recuérdame como un punto de sosiego para abrazarte. Tras tu reposo te haré de sparring para que vuelvas a lanzar tu poder de fémina a los cuatro mundos en los que hallar enamorados que te visiten uno a uno dejándote como una escultura ensalivada y fresca.

No sé de ningún hablante que pudiera decirlo todo ahorrando vocabulario ¿tú sí? El silencio verbal, -al que todos los hablantes terminan por acogerse más tarde o más temprano-, está en proceso de estudio ya que supuestamente se tienen todos los significados para hablarlo todo pero aún así se fracasa al intentarlo. Puesto que las tentativas comunicativas fallidas tanto en el campo de los expertos de la palabra como de sus inexpertos son numerosas, el temor a seguir hablando existe y se multiplica. Hay tanto más temor a hacerlo cuanta más inhibición personal a priori existiera.

Todo lo que sucede compone el paisaje que contemplo y ante cuyas extraordinarias virtudes suelo callar desde la humildad. De lo que me llega, a mis ojos y a mis entrañas, opino de lo que estoy seguro; de lo que no, me demoro para hacerlo. De algunas cosas he callado para siempre. Estoy en la defensa del decir y por otro lado en la tesitura taoísta de la no intervención. Todo es pasaje y suceso y yo me tengo por observador desde una vigilancia tranquila. Como que lo uno invita a la implicación critica y al cambio y lo otro al sosiego y la no injerencia mi contradicción está asegurada. En cuanto la desarme lo publicaré por los altoparlantes que me presten.

Sigo escribiendo poesía después de muchos libros que ya doy por concluidos. Me repito ahora después de mis verdades andadas lo que ya sospeché de adolescente antes de andarlas. Todavía ahora, cuando viajo, trato de no olvidar uno u otro cuaderno manuscrito en mi equipaje, en el que apunto imputs visionarios entre ratos de espera o enlaces de trayectos. Con mi nómina de musas esperando reactualizarse experimento una caída de mi energía imaginativa y compruebo con pena mis repeticiones temáticas. Sácame de mi impasse y busquemos juntos el reino de las guerrerías donde no se claudique por nada.

Sigo creyendo en las palabras por mucho que las discuta en retóricas ajenas o no se me entiendan en la propia. Seguiré proponiéndolas como ensayos de la forma que encriptan mensajes por los que doy la vida y que me prevalecerán tras la muerte. Me tomé en serio la acción del verbo que hizo del barro un hombre encarnando aspiraciones y saberes.

Necesito aliada plástica con la que cotejar frecuentemente trabajos artísticos en campos de coincidencias. Una cómplice cocreativa, con la que consultarse mutuamente y confidenciar los hallazgos teóricos o las investigaciones de la forma, me vendría muy bien para dejar de perderme en el laberinto de pasadizos surcados a lo largo de mi biografía de topo.

No quiero nada de ti si no has descubierto lo que busco. Paloma, vuela paloma; no quiero nada de ti, aunque seas el cuadro de mi vestíbulo que significó en algún tiempo paz y dulzura. No quiero nada de ti, ya me has dado lo que tienes. Paloma, sigue volando paloma. No quiero nada de ti, de tus alas tomo noto y seguiré aprendiendo con tu estela que ya está lejos.

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